Moverse sí, pero sin apurarse: las claves para evitar lesiones al hacer actividad física

Moverse sí, pero sin apurarse: las claves para evitar lesiones al hacer actividad física

Con la llegada de los meses más cálidos, muchas personas retoman las caminatas, comienzan a correr o vuelven al gimnasio con el objetivo de ponerse en forma. Sin embargo, empezar de golpe o exigir al cuerpo más de lo que está preparado para soportar puede terminar provocando lesiones.

Por eso, el kinesiólogo Jorge Centeno remarcó la importancia de incorporar el movimiento de manera progresiva y, sobre todo, aprender a escuchar las señales que da el propio cuerpo.

“Nosotros somos seres de movimiento”, explicó Centeno, quien señaló que caminar y realizar actividad física es beneficioso, pero siempre teniendo en cuenta la intensidad y el nivel de preparación previo.

En ese sentido, puso un ejemplo sencillo: una persona que no venía realizando ninguna actividad no debería comenzar de un día para otro con varias horas de caminata. “Nuestro cuerpo no está adaptado”, señaló, por lo que es necesario darle tiempo para acostumbrarse al ejercicio.

La recomendación, entonces, es avanzar de manera progresiva, cuidadosa y consciente. “Si nosotros nos pasamos, nuestro cuerpo en algún momento nos va a pasar factura”, advirtió.

Escuchar al cuerpo también es prevenir

Uno de los puntos sobre los que hizo especial hincapié Centeno es la importancia de prestar atención a las pequeñas molestias que aparecen durante o después de una actividad.

Una molestia no necesariamente significa que haya que abandonar completamente el ejercicio, pero sí debe ser tomada como una señal para revisar la carga y la intensidad.

“El cuerpo no  lo dice con palabras, lo empieza a manifestar con alguna dolencia”, explicó.

Por eso, frente a una molestia, es importante analizar cuánto duele, cuánto tiempo permanece y qué intensidad tiene. A partir de allí, se puede disminuir la carga y permitir que el organismo se adapte.

Centeno explicó que actualmente no siempre se plantea la necesidad de detener completamente una actividad durante varios días. En muchos casos, la clave está en manejar la carga.

Como ejemplo, señaló que si una persona siente molestias después de caminar durante una hora, puede reducir el tiempo a 30 minutos y hacerlo a un ritmo más tranquilo, permitiendo que el cuerpo se adapte progresivamente.

Las zonas que más sufren

Consultado sobre las lesiones o molestias que aparecen con mayor frecuencia, Centeno diferenció entre las personas que realizan actividad física en general y quienes practican deportes.

En el ámbito traumatológico, las zonas relacionadas con la locomoción y el desplazamiento son algunas de las que más sufren. Allí aparecen especialmente la cintura y la zona cervical, vinculadas también con acciones cotidianas como caminar o permanecer mucho tiempo sentado.

En el deporte, en tanto, las lesiones de hombro, rodilla y tobillo aparecen con mayor frecuencia.

Sin embargo, el especialista remarcó que una lesión no debe ser analizada solamente desde el lugar donde aparece el dolor.

“Necesito tener una estabilidad y un control”, explicó, al señalar que una molestia en determinada zona puede estar relacionada con una falta de trabajo o estabilidad en otra parte del cuerpo.

Por eso, el tratamiento debe ser integral y contemplar no solamente la zona afectada, sino también las estructuras que la rodean y el funcionamiento general del organismo.

El kinesiólogo, una pieza más del equipo

Centeno también habló desde su experiencia en el deporte de alto rendimiento y particularmente desde su trabajo con el hockey sobre patines.

Actualmente vinculado al Centro Valenciano, explicó que la tarea del kinesiólogo forma parte de un trabajo conjunto con el profesor y el resto del cuerpo técnico, con el objetivo de que el deportista llegue en las mejores condiciones posibles a la competencia.

Antes de un partido se realizan diferentes ejercicios destinados a preparar el cuerpo para la exigencia. Se trabaja sobre los movimientos articulares, la propiocepción, la activación neural y también aspectos neurocognitivos, incluyendo ejercicios de visión y reacción.

“El cuerpo tiene que estar lo más preparado posible para la actividad demandante que va a tener durante el partido”, explicó.

Centeno destacó que ese trabajo preventivo también se refleja durante las competencias. Como ejemplo, mencionó la participación del Centro Valenciano en el último campeonato argentino, donde el equipo terminó como subcampeón.

Según explicó, pese a tratarse de una competencia con muchos partidos, viajes y una importante exigencia física, el plantel no sufrió lesiones de gravedad.

Sí aparecieron, como es lógico, cansancio, fatiga y sobrecargas, pero el trabajo preventivo permitió que los jugadores pudieran sostener el esfuerzo y permanecer más tiempo en cancha en buenas condiciones.

La experiencia, para Centeno, demuestra la importancia de que la preparación física, la kinesiología y el trabajo deportivo estén integrados.

La importancia de mantenerse en movimiento

Más allá del deporte de competencia, el mensaje del kinesiólogo apunta también a quienes simplemente buscan incorporar actividad física a su vida cotidiana.

Moverse es saludable, pero no se trata de hacerlo de cualquier manera. La progresión, la adaptación de las cargas y la atención a las señales del organismo son fundamentales para que el ejercicio se convierta en un hábito y no termine generando un problema.

Porque, como resumió Centeno, lo importante es mantener el movimiento, pero aprender a hacerlo de manera consciente y respetando los tiempos del cuerpo.