
El aumento de la cota del Dique de Ullum despertó una pregunta entre quienes conocen la historia turística del departamento: ¿podrá volver Playa Hermosa a ser aquella playa que durante años recibió a sanjuaninos durante el verano?
Por ahora, la respuesta es negativa. El intendente de Ullum, David Domínguez, confirmó a TELESOL que el municipio no contempla reabrir Playa Hermosa pese al crecimiento del nivel del embalse y a las expectativas que comenzaron a generarse entre los vecinos por la recuperación del espejo de agua.

La explicación está en las condiciones actuales del terreno. Según detalló el jefe comunal, el sector permaneció durante más de 20 años sin quedar cubierto por el embalse y, durante ese período, se desarrolló una importante vegetación, con tamarindos de gran tamaño y troncos que actualmente representan un riesgo para quienes ingresen al lugar.
El problema no es solamente paisajístico. El terreno que durante las épocas de mayor disponibilidad de agua funcionaba como una de las playas más conocidas del perilago ya no conserva las mismas condiciones para recibir bañistas ni para desarrollar actividades náuticas.
Playa Hermosa forma parte de los principales espacios turísticos que rodean al Dique de Ullum. El propio municipio la incluye entre los puntos destacados del perilago, junto con clubes, complejos y otros sectores destinados a actividades recreativas y deportivas.
Su importancia, además, no es reciente. En 2004, la Provincia cedió a la Municipalidad de Ullum el sector denominado Playa Hermosa y sus terrenos circundantes con el objetivo de destinarlos a la explotación turística y comercial.
Incluso, el lugar cuenta con una protección ambiental particular. Una ley provincial declaró Parque Natural y Paisaje Protegido a los afloramientos limo arcillosos de Playa Hermosa y otros sectores de la franja norte del perilago, con una superficie aproximada de 23 hectáreas. La normativa establece que deben preservarse las características naturales del área y determinarse qué actividades humanas pueden desarrollarse allí.
La historia reciente del lugar también estuvo marcada por las variaciones del nivel del embalse. En períodos de extrema bajante, Playa Hermosa se convirtió en uno de los sectores donde quedaron expuestos rastros de lo que existía antes de la construcción del dique. En 2013, por ejemplo, una bajante extraordinaria permitió observar la huella de una antigua calle que comunicaba Ullum con Capital.
Ahora el escenario es completamente diferente. Con el incremento del nivel del agua, el paisaje vuelve a transformarse y la costa comienza a recuperar parte de aquella postal que los sanjuaninos recuerdan.
Pero el agua no significa automáticamente el regreso de la antigua Playa Hermosa.
Domínguez explicó que las previsiones apuntan a que el avance del embalse cubrirá buena parte de la costa hasta llegar prácticamente al sector de los cerros. Sin embargo, el estado actual del terreno impide pensar, al menos por el momento, en una reapertura como la que tuvo años atrás.
La situación contrasta con otros puntos del perilago. Algunos clubes y complejos ubicados hacia el este, entre ellos Palmar del Lago y la sede de la Universidad Nacional de San Juan, ya trabajan con la mirada puesta en la próxima temporada.
Para Playa Hermosa, en cambio, el futuro todavía es una incógnita.
El aumento del agua puede devolverle al sector parte de su paisaje perdido, pero recuperar aquella playa que supo ser uno de los lugares elegidos para pasar el verano requeriría mucho más que el crecimiento del embalse. Primero habrá que evaluar qué quedó después de tantos años de exposición y qué actividades son compatibles con las condiciones actuales del terreno y con la protección ambiental que rige sobre el lugar.
Así, mientras el Dique de Ullum vuelve lentamente a mostrar una imagen más cercana a la de sus mejores épocas, Playa Hermosa queda, por ahora, en el terreno de los recuerdos. La postal puede regresar, pero la playa que conocieron generaciones de sanjuaninos todavía no tiene fecha de vuelta.