
Hay una parte de la Selección argentina que no aparece en las planillas, no suma goles y tampoco recibe medallas. Sin embargo, está presente en cada partido, sufre cada ataque rival, celebra cada gol y siente como propio cada triunfo. Son las familias sanjuaninas que viajaron hasta Asunción del Paraguay para acompañar a sus hijos en los World Skate Games.
Llegar hasta Paraguay implica mucho más que preparar una valija. Hay que hacer cuentas, organizar los tiempos, acomodar el trabajo y afrontar los gastos de un viaje que no siempre estuvo asegurado. Pero cuando los chicos se ponen la camiseta argentina, las ganas de estar cerca terminan pesando más que cualquier dificultad.
Y una vez en los estadios, el apoyo se hace notar. Los familiares llegan temprano, buscan su lugar en las tribunas y sacan el mate para compartirlo con otros sanjuaninos. Poco a poco, entre charlas, nervios y expectativas, se va formando una pequeña porción de San Juan en territorio paraguayo.
Hay un detalle que emociona especialmente: muchos llevan puestas las camisetas originales de sus hijos, con el mismo número que ellos lucen dentro de la pista. Así, cuando los jugadores miran hacia las tribunas, pueden reconocer a los suyos. Es una manera de decirles, sin necesidad de palabras, que no están solos.

Una familia completa detrás del sueño de Tiziano
Entre esas historias está la de la familia Calisse Ramírez, que llegó completa a Asunción para acompañar a Tiziano Calisse. Ariadna, Francisco, Julieta, su mamá, Belén Ramírez, y su papá, Martín Calisse, se organizaron para estar presentes en una experiencia que tiene un significado especial para todos.
El viaje fue una apuesta familiar que hasta hace poco no estaba confirmada. Una lesión de Tiziano encendió las alarmas y puso en duda la posibilidad de verlo competir con la Selección.
«Hicimos un esfuerzo enorme para acompañar a Tiziano. Hace un mes no sabíamos si veníamos porque justo tuvo una fractura del tabique nasal y se tuvo que operar, pasar por un proceso doloroso, y se lo bancó para poder estar con la Selección», contó Martín, su papá.
Detrás de esa frase hay días de preocupación, una recuperación que exigió paciencia y la incertidumbre de no saber si el chico podría cumplir el objetivo por el que tanto había trabajado. Pero Tiziano siguió adelante y consiguió estar entre los convocados para representar a la Argentina.
La alegría familiar tuvo otro motivo para crecer durante el torneo. «Hace dos partidos que estuvo entre los diez y eso nos puso muy orgullosos», agregó Martín.

Para cualquier deportista, vestir la camiseta nacional representa un logro enorme. Para sus padres y hermanos, verlo llegar hasta ahí después de una lesión y de tantas horas de entrenamiento tiene un valor difícil de explicar.
El orgullo de verlos defender la celeste y blanca
Tiziano es uno de los jugadores que se destacan en esta Selección Sub 19 por su calidad técnica, su capacidad para definir, su patinaje y su manejo de la bocha. Comparte protagonismo con otros talentos sanjuaninos, como Bautista Romero y Charbel Fraifer, en un equipo que representa el presente y el futuro del hockey sobre patines argentino.
Pero desde la tribuna, Martín y Belén no lo miran solamente como un jugador capaz de marcar diferencias dentro de la pista. Ven al chico que se esforzó para recuperarse, que atravesó un momento complicado y que consiguió estar donde soñaba.
Por eso, cada minuto de juego tiene un significado especial. Cada ingreso a la pista, cada intervención y cada oportunidad de demostrar su talento se viven con una mezcla de nervios, orgullo y felicidad.
Y cuando termina el partido, queda ese instante que vale tanto como el resultado: encontrarse, abrazarse y compartir de cerca todo lo que se vivió desde lugares diferentes, pero con el corazón puesto en el mismo objetivo.
El mate también viajó a Paraguay
La historia de los Calisse Ramírez es, en muchos sentidos, la historia de las familias sanjuaninas que acompañan a los seleccionados argentinos en estos World Skate Games.
Los estadios donde compiten los chicos de la Sub 19 y las integrantes del equipo femenino están separados por unos 25 minutos de viaje. Por eso, acompañar a ambas delegaciones exige organizar los traslados, calcular los horarios y decidir cómo aprovechar cada jornada para estar cerca de los deportistas.
Aun así, el esfuerzo no impide que se genere una comunidad. El mate circula entre quienes van llegando, las camisetas argentinas se multiplican y las conversaciones mezclan análisis de los partidos, anécdotas de los chicos y la ansiedad por lo que vendrá.
En esas tribunas hay padres, madres, hermanos y familiares que comparten una misma experiencia: la de acompañar un sueño que empezó mucho antes de llegar a Paraguay, en los clubes, los entrenamientos, los viajes y las horas que cada jugador dedicó a prepararse.
No todos pueden viajar. Para quienes consiguieron hacerlo, cada jornada representa una oportunidad que quieren aprovechar al máximo. Y para los chicos, saber que sus seres queridos están ahí puede convertirse en un apoyo enorme en medio de la exigencia de una competencia internacional.
Porque la camiseta argentina se defiende dentro de la pista, pero también se sostiene con el trabajo silencioso de quienes acompañan desde afuera.
En Asunción, las familias sanjuaninas no solamente están alentando a sus hijos. También están escribiendo su propia historia dentro de estos World Skate Games: una historia de esfuerzo, amor y orgullo, con el mate compartido, la camiseta puesta y la emoción de verlos cumplir un sueño.
Desde San Juan hasta Paraguay, el corazón juega con ellos.