
La muerte del Papa Francisco representa una pérdida significativa para la comunidad católica y el mundo en general. Su liderazgo y enfoque pastoral dejaron una huella profunda en la Iglesia, promoviendo valores de compasión, diálogo interreligioso y justicia social.
En este sentido, Florencia Riveros, miembro de la Pastoral de la Juventud, participó en la MIL20 y subrayó la importancia del Papa en la formación espiritual de los jóvenes.
La joven destacó cómo esta influencia ha sido fundamental para promover la participación activa y el liderazgo juvenil dentro de la iglesia.
«Él nos pedía que nos nos quedaramos en la tibieza, en la comodidad, que fueramos más alla. Él abrió la cancha, antes los jóvenes no teníamos ninguna respuesta, pero el testimonio de él cambio por completo. Yo creo que para nosotros fue un antes y un después, cuando el papa nos invita a hacer lío, los jóvenes empiezan a ser protagonistas», aseguró Riveros.
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