
En los estantes del baño, el shampoo y acondicionador podrían estar viviendo sus últimos días. Lo que comenzó como una tendencia entre ecologistas y amantes de lo natural se transformó en un fenómeno masivo: el #NoPoo (abreviatura de «no shampoo») inunda las redes sociales con testimonios de cabelleras transformadas usando solo dos ingredientes de la alacena.
La fórmula es sencilla pero contraintuitiva: una cucharada de bicarbonato de sodio diluida en agua para lavar, seguida de un enjuague con vinagre de manzana (también diluido) como sustituto del acondicionador.
«Al principio dudé, pero en un mes mi pelo dejó de engrasarse tan rápido y ganó un brillo que nunca logré con productos caros», confiesa @PeloNatural, una de las miles de usuarias que comparten su transición en TikTok.
Dermatólogos consultados admiten que, aunque no sirve para todos los tipos de cabello (los muy secos podrían resentirse), el método tiene base científica: el bicarbonato actúa como limpiador suave mientras el vinagre -con pH similar al cuero cabelludo- sella la cutícula. «Es crucial la dilución correcta para evitar irritaciones», advierte la tricóloga Laura Mieres.
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