
Mientras el gobierno de la motosierra predica austeridad, el Senado se prepara para otra suba escandalosa. Si no se desactiva antes, el sueldo de los senadores superará los 9 millones de pesos brutos. El próximo lunes vence el congelamiento que frenó el aumento en diciembre, y la pelea por las dietas recobra protagonismo en medio de una interna que no da tregua. El incremento volvió a encender el enfrentamiento entre la vicepresidenta Victoria Villarruel y los sectores más duros de La Libertad Avanza. «Ella necesita caja y necesita que sus senadores estén contentos», disparó Lilia Lemoine. Desde la Presidencia del Senado señalan que no les corresponde firmar un nuevo congelamiento y que cualquier decisión debe surgir del pleno de la Cámara.
A diferencia de lo que hizo a comienzos de año, cuando prorrogó por decreto el congelamiento durante el receso legislativo, esta vez Villarruel optó por correrse del centro de la escena. Con el Congreso ya en funcionamiento, su entorno advierte que «cualquier decisión debe pasar por una votación en el recinto». Desde la presidencia del Senado buscan evitar cargar con el costo político de otro cruce con la Casa Rosada y prefieren que sean los propios senadores quienes asuman la responsabilidad de votar a favor o en contra de un aumento que nadie quiere defender en voz alta.
Evitar el enfrentamiento, sin embargo, parece una misión imposible. Y los misiles ya empezaron a volar. Lilia Lemoine, diputada libertaria y vocera del ala más dura del oficialismo, lanzó duras críticas contra la vicepresidenta. «No me sorprende que deje que se aumente el sueldo de los senadores. Ella necesita tenerlos contentos», acusó, y contrastó su actitud con la de Martín Menem, quien sí desplegó la motosierra en la Cámara baja. «Ella llegó y echó 16 personas. Y después no hizo más nada. Hay 436 empleados en Presidencia del Senado», disparó. Según Lemoine, la estrategia de Villarruel no tiene nada que ver con la austeridad: «Necesita caja y necesita sostener a los suyos», y además la acusó de «estar confabulada con personas que son de la oposición».
En agosto, Javier Milei había tuiteado: «El aumento del Senado es una traición al pueblo argentino». Aunque Villarruel intente evitarlo, los puentes con la Casa Rosada están dinamitados. En la práctica, sólo mantiene diálogo con el jefe de Gabinete, Guillermo Francos. El problema para los libertarios es que no pueden echar a Villarruel: en los hechos, políticamente, ya está fuera de ese espacio.
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