
El servicio de agua potable en la zona de La Legua, en Santa Lucía, se encuentra en el centro de fuertes cuestionamientos por parte de los vecinos, quienes acusan a la Unión Vecinal Santa Lucía Este de un manejo desprolijo, sin controles ni mejoras y con serias falencias en el suministro. A pesar de las denuncias y la intervención que se intentó impulsar hace algunos años, la situación sigue sin resolverse.
Mercedes Segura, quien integró un triunvirato interventor en esa institución, habló con TELESOL DIARIO y expuso la grave situación que vive el barrio. «Hay una total desidia. La unión vecinal maneja el cobro, los cortes y las reparaciones del agua sin herramientas adecuadas y con una infraestructura totalmente abandonada», afirmó.
Según su relato, la Unión Vecinal funciona sin autoridades legítimas, sin transparencia y con empleados que «se cobran el sueldo ellos mismos». Además, denunció amenazas a su familia cuando intentó regularizar la institución. «Nos encontramos con una familia viviendo adentro del edificio, sin rendición de cuentas, sin obras y con vecinos que pagan boletas de hasta 40 mil pesos por un servicio prácticamente inexistente», aseguró.
La falta de una conducción formal y la inacción de Personería Jurídica profundizan el conflicto. OSSE, que intervino colocando cloradores y cañerías por fuera de la red vecinal, también se ve atado de manos. «Ni OSSE puede asumir el servicio ni Personería Jurídica termina de intervenir como corresponde», explicó Mercedes.
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