Una final de película y difícil de poder creer

Una final de película y difícil de poder creerUna final de película y difícil de poder creer 

En una Copa Africana de Naciones plagada de polémicas, la final no se quedó atrás y tuvo uno de los desenlaces más escandalosos e insólitos jamás vistos. Senegal y Marruecos se medían en el Estadio Prince Moulay Abdellah, de Rabat.

Los senegaleses, disconformes con el arbitraje del congoleño Jean Ndala, abandonaron el terreno de juego, regresaron a los pocos minutos, los anfitriones erraron un insólito penal y lo ganaron en el alargue con un tremendo golazo.

El duelo se vivió con el nerviosísimo típico de un partido de definición por un título continental, hasta que llegó el insólito final. Se jugaba el cuarto minuto de los ocho adicionados, cuando Abdoulaye Seck ganó en el área en una pelota parada, la pelota pegó en el travesaño y, justo antes de que Ismaila Sarr la empuje al arco, el juez decidió cobrar una infracción que generó mucho enojo por, además, impidió la intervención del VAR.

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