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Dejar la moto en la planta baja, ir a mirarla y encontrarse con un desconocido llevándosela a la par, como si nada.
Y no solo eso. Gritarle al sujeto para que soltara el rodado y aún así, que provocara su escape con el vehículo a la par.
Esa secuencia fue la que se dio en la siesta del jueves en las calles del centro y que acabó en una nutrida persecución por parte del damnificado.
Es que un compañero de trabajo lo ayudó en primera instancia y luego se sumaron otras personas a la persecución para atrapar al delincuente.
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