
En una esquina del centro sanjuanino, todos los miércoles por la tarde, el delicioso aroma de los tradicionales churros será también el de la solidaridad. Agustín Trombino, un joven churrero de 25 años, decidió que su carro no solo sirva para vender, sino también para ayudar: regalará parte de su producción a personas en situación de calle, estudiantes y trabajadores que lo necesiten.
«Todos los miércoles, a partir de las 17 horas, voy a estar donando churros a los chicos en situación de calle y a los que están en la escuela y que no puedan o que quieran merendar. Y a los compañeros de las medias también les voy a regalar, porque bueno, somos todos compañeros«, explicó Agustín, quien ya se hizo conocido como «el churrero solidario» en la vereda este de Avenida Rioja, justo antes de llegar a Libertador.
Pero su propuesta no termina ahí. Consciente de las dificultades económicas que enfrentan muchos jóvenes sanjuaninos, también ofrece una oportunidad de ingreso. «Les voy a dar la oportunidad a los chicos de la calle que puedan trabajar vendiendo churros, porque también hago churros por mayor para los revendedores«, agregó.
Agustín nació en San Juan, pero creció en España. Hoy, con un carro de churros como herramienta y mucha voluntad como motor, busca devolver algo a la comunidad.
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