
La provincia de La Rioja vivió un sacudón inesperado este jueves 1° de mayo. A las 13:04 horas, un sismo de magnitud 5.5 en la escala de Richter con epicentro en la localidad de Campanas sorprendió a la población. El evento generó preocupación no solo por su intensidad, sino también por los efectos posteriores: grietas en viviendas, derrumbes en el cerro Famatina y un fenómeno poco frecuente conocido como triboluminiscencia.
Según detalló el ingeniero Rodolfo García, director del INPRES (Instituto Nacional de Prevención Sísmica), el temblor tuvo «una magnitud por encima de lo que frecuentemente se registra a través de nuestra red nacional de monitoreo sísmico «. Con una profundidad de apenas 7 kilómetros, fue percibido en provincias vecinas como San Juan, Catamarca, Córdoba y Tucumán.
El especialista explicó que, antes del sismo principal, la red del INPRES detectó dos eventos menores (2.7 y 2.8) a las 12:47 y 12:54 horas. Luego del temblor de mayor magnitud, se registraron réplicas de menor intensidad.
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