
Sin sobrarle nada, Boca logró su objetivo de meterse en cuartos de final del Torneo Apertura después de empatar 0-0 con Lanús y vencerlo por 4-2 en los penales. La Bombonera, sin embargo, no esperó al final para descargar toda su bronca por la actualidad del equipo y sus intervenciones de descontento se impusieron en una noche de bajo vuelo futbolístico. Ahora se le viene algún Independiente, el de Avellaneda o el de Mendoza.
El conjunto xeneize fue más desde el juego cuando se propuso ser protagonista en el inicio, pero falló en los metros finales a punto tal que no pateó al arco, generando impaciencia en el público con hits como «movete Boca, movete…».
De hecho, la única gran chance del primer tiempo fue del Granate, que se perdió el gol con un toque de Eduardo Salvio que casi cumple con la Ley del Ex pero su bochazo se fue al lado del palo. En la misma acción, Marcos Rojo se llevó del área a la casa la camiseta de Walter Bou, desatando su justificada protesta.
El complemento fue un bostezo musicalizado por un cancionero de creciente reprobación: empezó con murmullos y siguió con un «jugadores, la c… de su madre». Recién a la media hora sacudió la modorra… Salvio, con un disparo de lejos que pasó cerca.
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