
El gobierno de Donald Trump rescatará un antiguo plan ya aplicado por administraciones republicanas y demócratas para enviar hasta 30.000 migrantes irregulares a la base naval estadounidense de Guantánamo, en el extremo este de Cuba.
«Firmaré hoy un decreto ordenando a los Departamentos de Defensa y Seguridad Interior que comiencen a preparar las instalaciones para 30.000 migrantes en la bahía de Guantánamo», afirmó. Según dijo, allí serán alojados «criminales» en situación irregular.
El plan, que había sido esbozado por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, permitiría enviar al enclave militar estadounidense a miles de migrantes cubanos, venezolanos y de otras nacionalidades cuyos gobiernos, enfrentados con Washington, rechazan recibir a los deportados.
En la base, que Estados Unidos administra a perpetuidad por un polémico acuerdo firmado en 1903, aún están recluidas una veintena de personas detenidas en la llamada «guerra contra el terrorismo» lanzada por la Casa Blanca tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Seis de ellas nunca fueron acusadas de ningún delito.
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