
Fue una de las primeras medidas adoptadas por Donald Trump tras tomar por segunda vez posesión del Despacho Oval horas después de jurar el cargo en Washington, en el mismo Capitolio que miles de sus simpatizantes atacaron al final de su primer mandato. El nuevo presidente de Estados Unidos firmó este lunes una orden ejecutiva por la que indulta a unos 1.500 condenados o procesados por participar en el asalto al Congreso del 6 de enero de 2021.
También conmutó las penas de 14 reos que estaban en prisión por los delitos más graves cometidos aquel día, una de las jornadas más negras de la historia reciente de la democracia en Estados Unidos. Con sus matices, el efecto de la conmutación de pena es similar en el sistema estadounidense al del indulto: todos quedarán libres.
Se trata de un perdón «total, completo e incondicional», aclaró Trump, y con él «pone fin», añadió «a una grave injusticia nacional perpetrada contra el pueblo estadounidense durante los últimos cuatro años».
El nuevo presidente se refirió a los indultados, aproximadamente unos 1.572, según el Departamento de Justicia, como «rehenes» y afirmó que esperaba que los reos salieran «esa misma noche». A las pocas horas, los primeros presos, dos hermanos, fueron puestos en libertad.
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