
Con harina en la cara, agua en el cuerpo y sonrisas en el rostro, los vecinos de Rawson lograron revivir una de las costumbres más emblemáticas del carnaval sanjuanino: la Chaya.
En la esquina de Progreso y General Acha, este lunes 3 y martes 4 de marzo, la comunidad se reunió para celebrar como lo hacían décadas atrás, manteniendo viva la esencia de una fiesta que marcó generaciones.
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En San Juan, el carnaval siempre fue sinónimo de alegría y comunidad. Durante la década del 70, la Chaya libre daba inicio a la festividad, convirtiendo calles y barrios en auténticas fiestas acuáticas. En puntos estratégicos, como Libertador y Sarmiento, un funcionario mojaba a los presentes, marcando el comienzo de la celebración.
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