
13.25 del lunes. Una mujer de 74 años ingresa a una de las joyerías más paquetas del microcentro capitalino. Parece una clienta más. La mujer pide que le muestren dos costosos anillos de oro de 18 kilates cada uno.
Se los muestran y en una maniobra impensada, la presunta clienta se lleva esas dos alhajas. Toda la secuencia deja sorprendidos a los empleados del comercio, quienes ven a través de las cámaras de seguridad el accionar de la ladrona.
En la Policía dijeron a este diario que, impensadamente, la sospechosa regresó un rato después a ese local, aunque no cayó con las manos vacías: encima llevaba una suma millonaria.
Y allí se terminaron sus fechorías, porque el propietario del comercio llamó al 911 y personal del Cuerpo Especial de Vigilancia la terminó esposando y poniendo a disposición de Flagrancia, revelaron en la fuerza.
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