
La Iglesia Catedral realizó una misa especial en homenaje a las víctimas de suicidio y como espacio de acompañamiento para sus familias. La celebración se enmarcó en unas jornadas impulsadas por los jóvenes de la comunidad, que buscan visibilizar una problemática que muchas veces queda en silencio.
El padre Andrés Riveros destacó la importancia de acompañar a quienes atraviesan situaciones de dolor. «Nadie tiene que atravesar estos momentos en soledad», dijo, y remarcó que la propuesta suma la oración y la contención al trabajo de los profesionales y las instituciones que abordan la problemática.
Fiorella Figueroa, referente de los jóvenes de la Catedral, explicó que las jornadas continuarán durante tres jueves consecutivos. El objetivo es generar espacios donde los jóvenes puedan reflexionar, compartir y poner en palabras lo que están atravesando.
Los encuentros se realizarán los jueves a las 20 horas y estarán abiertos a quienes quieran acercarse. La idea es ofrecer un espacio de comunión y escucha, donde cada persona pueda sentirse acompañada sin ser juzgada.
Figueroa también remarcó la necesidad de una actitud más activa frente al sufrimiento ajeno: mirar al otro, acercarse y tender una mano cuando alguien lo necesita.
La iniciativa apunta a que la comunidad hable de salud mental y suicidio desde la prevención, el acompañamiento y la escucha, y a fortalecer las redes de contención para quienes atraviesan momentos de especial vulnerabilidad.