Hualilán frenó y el intendente de Ullum habló de “un respiro” ante las expectativas de empleo

Hualilán frenó y el intendente de Ullum habló de “un respiro” ante las expectativas de empleo

Por Omar Andrada

El parate
en la actividad vinculada al proyecto minero Hualilán modificó las perspectivas
que se habían generado en Ullum alrededor de la llegada de nuevas inversiones y
de la creación de puestos de trabajo. El intendente David Domínguez reconoció
que la interrupción representa un impacto para quienes estaban vinculados a las
tareas, aunque consideró que también puede servir para ordenar las expectativas
de la comunidad y preparar al departamento para una etapa de mayor actividad cuando
avance la construcción de la infraestructura propia de la mina.

Domínguez
explicó que, con la suspensión de las tareas, el sector que más directamente
sintió el impacto fue el relacionado con el transporte. Según detalló, quienes
estaban afectados a esas tareas dejaron de trabajar, mientras que otros
trabajadores permanecieron vinculados a las actividades que continúan.

En el
caso de los empleados de empresas subcontratistas, el jefe comunal señaló que,
en teoría, esas firmas tienen la obligación de buscar su reubicación en otros
destinos laborales.

Actualmente,
estimó que son entre 50 y 60 las personas que se encuentran trabajando
aproximadamente en las actividades relacionadas con el proyecto. La cifra,
remarcó, está muy lejos de los números que se instalaron públicamente durante
los últimos meses.

El número de 900 empleos y la “letra fina”

Uno de
los principales cuestionamientos planteados por Domínguez estuvo relacionado
con las expectativas que se generaron en torno a la cantidad de puestos de
trabajo que podía producir Hualilán.

El
intendente recordó que, especialmente después de la Expo Minera, se difundieron
numerosos anuncios vinculados con el proyecto, con referencias a inversiones
millonarias y a la creación de alrededor de 900 empleos.

Para Domínguez,
esa información generó una expectativa muy importante entre los habitantes de
Ullum, un departamento donde existe una fuerte demanda de trabajo. Sin embargo,
sostuvo que la realidad cotidiana terminó siendo diferente a la que se
desprendía de aquellos anuncios.

“Se
habían generado demasiadas expectativas”, planteó el jefe comunal, quien
explicó que esa diferencia entre lo anunciado y lo que efectivamente ocurría
obligaba al municipio a afrontar diariamente una situación compleja para
sostener la llamada licencia social del proyecto.

En ese
sentido, aclaró que las 900 personas mencionadas no representan la cantidad de
trabajadores que estarán empleados simultáneamente en la operación inmediata de
Hualilán.

Según
explicó, cuando se revisa la documentación y se observa el detalle del
proyecto, esa cifra corresponde a la cantidad de puestos que se generarían a
lo largo de toda la vida útil de la mina, y no a una contratación inmediata
de 900 trabajadores.

Por qué Domínguez considera positivo el parate

Aunque
admitió que la interrupción constituye un problema para quienes perdieron sus
puestos o dejaron de prestar servicios, Domínguez sostuvo que el freno también
puede generar una oportunidad para reorganizar el escenario.

El
intendente consideró que la pausa permite reducir la presión que se había
instalado entre los vecinos que esperaban una incorporación masiva de
trabajadores y, al mismo tiempo, comenzar a prepararse para una etapa que,
según sus estimaciones, será más significativa para Ullum.

“Nos da
un respiro”, resumió al explicar que la comunidad puede dejar de esperar una
generación de empleo que, en lo inmediato, no estaba contemplada en las
dimensiones que se habían difundido.

La
expectativa del municipio está puesta principalmente en lo que pueda suceder
dentro de dos o tres años, cuando la empresa avance con la construcción de su
propia planta y del campamento en Ullum.

La planta propia, el objetivo que ahora vuelve a
escena

Domínguez
remarcó que para el departamento sería mucho más conveniente que la producción
se desarrolle directamente en el área de la mina, porque esa etapa demandará
una cantidad considerable de trabajos vinculados con la construcción civil y
con la instalación de la infraestructura necesaria.

El
escenario actual, explicó, es consecuencia de una estrategia que la empresa
había adoptado originalmente para comenzar a producir sin afrontar de inmediato
el elevado costo de construir una planta y un campamento propios.

De
acuerdo con la explicación del intendente, la planificación contemplaba
trabajar durante aproximadamente tres años en Casposo mediante el alquiler de
instalaciones existentes. Con los recursos obtenidos de la venta del mineral,
la empresa reuniría el capital necesario para posteriormente construir su
propia infraestructura.

Domínguez
consideró que esa estrategia “no estaba mal” en términos conceptuales, pero
sostuvo que el escenario habría cambiado a partir de la aparición de nuevos
inversores.

Según su
interpretación, el costo de continuar alquilando instalaciones en Casposo
habría dejado de resultar conveniente frente a los beneficios que genera esa
alternativa. Por ese motivo, la empresa habría optado ahora por esperar algunos
años y comenzar a trabajar en la ingeniería y la logística necesarias para
levantar su propia planta y campamento.

“Empezar
de vuelta” es, en definitiva, la forma en que el intendente describió el nuevo
escenario.

El antecedente de la declaración de impacto
ambiental

Domínguez
también recordó que el proyecto original contemplaba la instalación de
infraestructura propia en Ullum.

Según
señaló, la Declaración de Impacto Ambiental aprobada en noviembre de 2024
establecía precisamente ese esquema: la construcción de la planta y del
campamento en el departamento.

Posteriormente
se incorporó una adenda que modificó ese planteo y permitió a la empresa
trasladar el material hacia Casposo, en Calingasta, para avanzar con el
procesamiento allí.

El
intendente sostuvo que esa alternativa aparentemente no produjo los resultados
que la empresa había previsto inicialmente. Por ese motivo, ahora el proyecto
estaría regresando a la planificación de construir su propia infraestructura.

Domínguez
expresó su deseo de que esta nueva etapa efectivamente se concrete y no quede
solamente como una promesa.

Ullum también esperaba comenzar a recibir regalías

El freno
de la actividad tiene además una consecuencia económica para las arcas
municipales.

El
intendente explicó que Ullum esperaba comenzar a percibir regalías a partir del
inicio de la producción. Sin embargo, como la explotación no alcanzó esa
instancia, esos ingresos finalmente no se concretaron.

“Nosotros
íbamos a comenzar a recibir algún tipo de regalías al principio de esta
producción”, explicó Domínguez, aunque aclaró que hasta el momento el municipio
no recibió esos recursos y que tampoco los recibirá mientras no se inicie
efectivamente la etapa productiva correspondiente.

Por eso,
la mirada del municipio está puesta más adelante: en el momento en que la
empresa pueda avanzar con la construcción de su planta, instalar el campamento
y comenzar una etapa productiva que genere un impacto más directo sobre el
departamento.

El desafío de transformar expectativas en empleo
real

Para
Domínguez, el principal aprendizaje de esta etapa está relacionado con la
necesidad de diferenciar los anuncios de largo plazo de los puestos de trabajo
que efectivamente se generan en cada momento del desarrollo minero.

El
intendente destacó que el proyecto tiene un horizonte de varios años, pero
advirtió que comunicar cifras globales sin explicar cuándo y cómo se
concretarán puede generar expectativas difíciles de sostener en comunidades
donde la demanda laboral es elevada.

Por
ahora, el proyecto atraviesa una pausa y la cantidad de trabajadores vinculados
directamente a las actividades ronda las 50 o 60 personas, según la estimación
municipal.

El
objetivo de Ullum, de acuerdo con Domínguez, es aprovechar este período para
prepararse para una etapa diferente: una eventual construcción de la planta y
del campamento propios dentro de dos o tres años, que podría generar una
demanda importante de mano de obra y actividad económica local.

El
intendente, sin embargo, dejó planteada una condición central: que esa nueva
planificación finalmente se transforme en obras concretas y no vuelva a quedar
solamente en anuncios.