Las faltas en las secundarias cayeron un 39% y el boleto gratuito aparece como una de las claves

Las faltas en las secundarias cayeron un 39% y el boleto gratuito aparece como una de las claves

Que un estudiante llegue todos los días a la escuela puede depender de más factores que las ganas de aprender. Para muchas familias, el costo del transporte representa un gasto difícil de sostener durante todo el mes y, en determinadas circunstancias, termina convirtiéndose en un obstáculo para la asistencia. En San Juan, esa realidad comenzó a cambiar con la implementación del Boleto Educativo Gratuito, una política que el Gobierno provincial vincula con una reducción significativa de las faltas en el nivel secundario.

Los números muestran una diferencia importante: las inasistencias registradas pasaron de 38.931 en 2024 a 23.697 en 2025. La comparación representa una caída del 39,13%, equivalente a 15.234 ausencias menos entre ambos períodos.

La ministra de Educación, Silvia Fuentes, destacó el impacto de la medida durante un acto realizado en Santa Lucía y sostuvo que garantizar el traslado de los estudiantes constituye una herramienta para prevenir el abandono escolar.

“Esta política ayudó de forma real a combatir la deserción escolar en la provincia”, afirmó la funcionaria.

El dato cobra relevancia porque el ausentismo reiterado puede ser una de las primeras señales de dificultades en la trayectoria educativa. Sin embargo, desde el Ministerio distinguen ambos indicadores: la disminución de las faltas es un resultado concreto, pero no equivale por sí misma a una reducción del 39% en la deserción escolar.

Cuando el costo del pasaje deja de ser un obstáculo

El programa comenzó en abril de 2025 y permite que estudiantes y docentes utilicen el transporte público sin afrontar el costo del pasaje. La gratuidad busca aliviar el presupuesto familiar y evitar que la falta de dinero para viajar se convierta en una razón para quedarse fuera del aula.

La situación adquiere especial importancia en la secundaria, una etapa en la que muchos alumnos se trasladan por sus propios medios y en la que las ausencias consecutivas pueden anticipar problemas que van más allá de una falta puntual.

No obstante, garantizar el viaje es solo una parte del desafío. Para sostener la asistencia también resulta fundamental detectar a tiempo a los estudiantes que comienzan a faltar con frecuencia y conocer qué situaciones están detrás de esas ausencias.

En esa tarea cumplen un papel central los preceptores y secretarios escolares, que mantienen un contacto cotidiano con los alumnos y pueden advertir cambios en sus rutinas.

“Ellos son quienes, de primera mano, ven si los chicos faltan y cuántas veces por semana”, explicó Fuentes.

Seguimiento para evitar que las faltas se conviertan en abandono

La Provincia complementa estas acciones con Eduge, el Ecosistema Digital Unificado de Gestión Educativa, una plataforma que permite registrar las inasistencias y seguir la trayectoria de los estudiantes.

El objetivo es que las faltas reiteradas funcionen como una señal de alerta y no como un dato que se advierte cuando el alumno ya perdió el vínculo con la institución. Frente a una situación de riesgo, la escuela puede avanzar con el acompañamiento de profesionales y la participación de la familia para identificar el problema y buscar una solución.

A ese esquema se suman iniciativas como Transformar la Secundaria, Comprendo y Aprendo y el Fortalecimiento Escolar Gratuito, orientadas a acompañar a quienes presentan dificultades en sus aprendizajes y necesitan apoyo para continuar con su formación.

De esta manera, la estrategia educativa combina distintas herramientas: facilitar el acceso físico a la escuela, detectar las ausencias y ofrecer respaldo académico cuando aparecen obstáculos.

El desafío: que los alumnos no solo lleguen, sino que permanezcan

La reducción del ausentismo representa un dato alentador para el sistema educativo sanjuanino. Pero el desafío no termina cuando el estudiante consigue llegar al aula: también es necesario que pueda sostener la asistencia, avanzar en sus materias y completar su recorrido escolar.

En ese camino, el Boleto Educativo Gratuito busca resolver una barrera concreta, mientras el seguimiento de las instituciones permite advertir cuándo aparecen otras dificultades.

El próximo paso será evaluar cómo evoluciona la asistencia y en qué medida estos avances se traducen, con el tiempo, en una disminución efectiva del abandono escolar. Por ahora, los registros muestran una baja marcada en las inasistencias y vuelven a poner sobre la mesa una cuestión central: para garantizar el derecho a la educación, no alcanza con abrir las puertas de las escuelas; también hay que generar las condiciones para que los alumnos puedan llegar y permanecer en ellas.