
El Gobierno resolvió no aumentar en septiembre las alícuotas de los impuestos a los Combustibles, para atenuar el impacto en los precios de las naftas y el gasoil y «continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible».
La medida se plasmó en el decreto 829/2026, publicado hoy en el Boletín Oficial, y septiembre será el tercer mes del año sin modificaciones en estas cargas impositivas, tal como ya ocurrió en abril y julio.
Los impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC) tienen una particularidad que los diferencia de la mayoría de los gravámenes: sus alícuotas no son porcentajes sino sumas fijas y por ende no tienen una relación proporcional con el precio libre de impuestos (pueden subir cuando el precio baja, o viceversa).
Pero también tienen otro rasgo distintivo, ya que son los únicos impuestos que suben periódicamente, en el marco de una política oficial que remarca la importancia de reducir la carga tributaria.
Cómo se deben ajustar y cómo se ajustan en realidad
De acuerdo con la ley 23.966, los impuestos a los Combustibles se deben ajustar con periodicidad trimestral en enero, abril, julio y octubre de cada año en función de la inflación, pero sucesivas decisiones del Poder Ejecutivo alteraron esa modalidad de incremento en los últimos cinco años.
Paradójicamente, la suspensión del aumento en septiembre emparenta la decisión del presidente Javier Milei con una de las más criticadas de su predecesor, Alberto Fernández, que para evitar un impacto inflacionario suspendió los incrementos del ICL y el IDC en los dos últimos años de su mandato.
Aumentos pendientes acumulados
Como esa decisión no fue una derogación del impuesto sino una suspensión de los aumentos, se fueron acumulando ajustes pendientes que al asumir Milei superaban el 550%.
En los primeros meses de su gestión, el actual presidente intentó ponerse al día con los aumentos pendientes, pero a partir de mayo de 2024 prefirió hacerlo de manera paulatina, al punto que tras 33 meses de gobierno aún no se completó el esquema de actualización.
¿Por qué no lo derogan?
Más allá de la decisión de suspender el aumento en septiembre, la continuidad de dos impuestos de estas características parece desentornar con el discurso de un gobierno que hace de la reducción de tributos una de sus banderas principales.
Pero al margen de los propósitos, en una situación de caída de los ingresos tributarios reales, los impuestos a los Combustibles son uno de los puntales para asegurar el superávit fiscal.
Al asumir Milei, tras dos años de congelamiento en el ICL y el IDC, la recaudación de Combustibles fue de sólo 22%, contra un 115,1% del nivel general.
Desde 2024, esa relación se invirtió y la recaudación de Combustibles siempre superó a la global.
Ese año, el aumento fue del 378,9% frente al 205,6% general, en 2025 los incrementos fueron respectivamente del 92,2% y el 39,4% y en los primeros siete meses de 2026 la recaudación total tuvo un alza del 27,4%, menos de la mitad del 60,7% que registraron los Combustibles.
Entre enero y julio, la recaudación de Combustibles ascendió a $3.839.125 millones, casi el doble de lo ingresado por Bienes Personales y más que lo embolsado por derechos de importación.