
Orvana Minerals presentó su nuevo programa de exploración para Taguas, su proyecto minero ubicado en la provincia de San Juan, con una estrategia dividida en tres frentes que buscará ampliar el conocimiento geológico del área y evaluar su potencial más allá de los recursos de oro y plata cercanos a superficie. La campaña, correspondiente al ejercicio fiscal 2027 de la compañía, contempla un presupuesto preliminar de aproximadamente US$15 millones.
Según la información a la que accedió M&D, plan combinará estudios geofísicos en el prospecto Evelina, perforaciones de relleno sobre el área de recursos oxidados y nuevos sondeos profundos. Según Orvana, la intención es avanzar simultáneamente sobre distintos niveles del sistema mineralizado: mejorar la definición de los recursos conocidos, incorporar la información generada durante las últimas campañas y comprobar si existe mineralización adicional a mayor profundidad.
La estrategia adquiere especial importancia después de que Orvana ampliara significativamente la superficie de Taguas durante 2026. La compañía adquirió las propiedades Evelina I, Gabriela 1, Gabriela 2 y Gabriela 3, que en conjunto abarcan 4.015 hectáreas. La incorporación elevó la superficie del proyecto de 3.274 a 7.289 hectáreas, un incremento de aproximadamente 123%.
Taguas se encuentra en el departamento Iglesia, en el flanco oriental de la Cordillera de los Andes. La adquisición de Evelina permite ampliar el área de exploración sobre el mismo cinturón metalogenético y sumar información histórica a la estrategia que Orvana está desarrollando para el proyecto.
Tres niveles de exploración
El primer componente del programa estará concentrado en Evelina, donde Orvana realizará estudios geofísicos para mejorar la interpretación de la estructura del subsuelo y definir nuevos objetivos de perforación. La empresa incorporará los datos históricos de la propiedad al modelo geológico general de Taguas y buscará establecer la continuidad de estructuras y zonas mineralizadas dentro de la nueva superficie.
El segundo frente será una campaña de perforación de relleno en el área de óxidos. El objetivo declarado por la compañía es mejorar la clasificación de los recursos minerales de Taguas y eventualmente llevar parte de ellos hacia las categorías Medidos e Indicados, lo que podría servir como base para una futura actualización de la evaluación económica preliminar de 2021.
El tercer componente apunta a la zona de mayor profundidad y constituye uno de los principales cambios en la estrategia exploratoria de Orvana. La empresa continuará perforando para evaluar el potencial de un sistema pórfido de cobre y oro, una hipótesis que comenzó a tomar mayor peso durante la campaña realizada en 2026.
Durante ese programa, Orvana completó dos perforaciones profundas que sumaron 2.173,7 metros. El pozo TADD278 alcanzó 1.331,7 metros, mientras que TADD279 llegó a 842 metros. Los estudios petrográficos realizados sobre TADD278 identificaron una roca hospedante correspondiente a un pórfido dacítico, junto con alteración hidrotermal y sulfuros como pirita, enargita y/o calcopirita, elementos que la compañía considera consistentes con un sistema hidrotermal relacionado con pórfidos.
Del oro y la plata superficiales al potencial de cobre en profundidad
La exploración de Taguas está tomando así una dirección más amplia que la planteada originalmente. El proyecto cuenta con una evaluación económica preliminar de 2021 basada principalmente en mineralización oxidada de oro y plata cercana a superficie, pero Orvana comenzó a estudiar durante las últimas campañas la posibilidad de que debajo de ese sistema exista una mineralización de sulfuros vinculada con un pórfido de cobre y oro.
La compañía ya había realizado estudios geofísicos destinados a investigar el subsuelo hasta aproximadamente 1.500 metros de profundidad y posteriormente inició las primeras perforaciones profundas. En julio de 2026, además, realizó un taller técnico con especialistas en sistemas pórfidos y epitermales para revisar información geológica, geoquímica, mineralógica y estructural y ajustar el modelo de exploración.
El nuevo programa busca integrar toda esa información en una estrategia única para las 7.289 hectáreas que actualmente conforman Taguas. La combinación de exploración regional, perforaciones sobre los recursos conocidos y sondeos profundos permitirá a Orvana evaluar si los distintos niveles de mineralización forman parte de un sistema de mayor escala.
Para San Juan, el movimiento mantiene a Taguas como uno de los proyectos de exploración que busca ampliar el potencial metalífero de Iglesia, en una zona donde la actividad minera combina proyectos de oro y plata con una creciente exploración de sistemas de cobre. En el caso de Orvana, la apuesta para los próximos meses estará puesta en determinar si las evidencias obtenidas durante las primeras perforaciones profundas pueden traducirse en un nuevo objetivo mineralizado de mayor escala.
El programa FY2027 todavía está sujeto a permisos, contratación de servicios y condiciones operativas, por lo que sus resultados no están garantizados. La compañía estima una inversión de aproximadamente US$15 millones, pero advierte que tanto el alcance como los plazos y el presupuesto pueden modificarse durante la ejecución de la campaña.