San Juan proyecta llenar sus diques por primera vez en una década

San Juan proyecta llenar sus diques por primera vez en una década

Los cuatro diques de San Juan podrían volver a llenarse por completo el próximo verano, algo que no ocurre desde el ciclo 2016/2017. Las fuertes nevadas registradas este año en la cordillera y el abundante deshielo que se espera permiten proyectar ese escenario para los embalses de la provincia.

«Se sabe que va a haber abundancia de agua en la provincia y que esto va a permitir que se llenen los diques de San Juan», dijo el secretario de Recursos Hídricos y Energéticos, David Devia. Si las proyecciones se confirman, será apenas la segunda vez en la historia de la provincia que los cuatro diques lleguen a su máxima capacidad al mismo tiempo.

El río San Juan tiene un derrame promedio anual de 1.993 hm³ (hectómetros cúbicos, la unidad que se usa para medir grandes volúmenes de agua), un número que no se cumplía en los últimos años de sequía. Este año, en cambio, las proyecciones indican que el escurrimiento estará muy por encima de ese promedio.

Las estimaciones oficiales todavía son prudentes, a la espera de las mediciones definitivas de nieve en la cordillera y del pronóstico hídrico final. Pero, según pudo saberse de fuentes calificadas, para este verano se espera un derrame extraordinario de alrededor de 3.000 hm³ en el río San Juan.

En los tres embalses que están sobre ese río —Ullum, Punta Negra y Caracoles— faltan hoy unos 700 hm³ para completar su capacidad total, que ronda los 1.330 hm³. Con el caudal que se proyecta, llenarlos aparece como un escenario más que posible este verano.

Incluso sobraría agua para verter sobre el cauce del río San Juan, algo que no pasa hace años: se calcula que el lecho del río tendrá agua hasta Caucete el próximo verano. Sin embargo, Devia aclaró que el agua no va a ingresar de golpe, sino con un manejo técnico y progresivo que incluye controlar la altura de las presas y dejar correr agua de manera programada por el cauce.

El último antecedente de una temporada tan abundante fue el ciclo 2016/17, cuando el deshielo llegó a 2.229 hm³ anuales. El ciclo anterior, 2015/2016, también había sido bueno, con 1.882 hm³, y fue la única vez que los cuatro diques llegaron a llenarse.

Eso se explica porque el ciclo hídrico rico previo a esos años fue el de 2008/2009, cuando el dique Caracoles recién se estaba terminando: no logró llenarse hasta ocho años y dos meses después, en 2015. Punta Negra, construido más tarde, empezó a llenarse en noviembre de 2015 y alcanzó su cota máxima recién en 2016.

Durante ese último ciclo rico en agua, los tres embalses del río San Juan llegaron a estar en torno al 98% de su capacidad total. Después llegó un período de fuerte baja en las reservas, que llegaron a ubicarse en apenas el 18%.

Ahora la expectativa de los técnicos es lograr un llenado pleno para recuperar reservas y tener agua suficiente cuando vuelvan los años secos. Desde el área hídrica remarcan la necesidad de cuidar el agua disponible de cara a la sequía que se espera una vez que pase el fenómeno climático conocido como súper Niño.

San Juan tiene cuatro embalses principales. Sobre el río San Juan están Ullum, Punta Negra y Caracoles —este último, aguas arriba—, mientras que en Iglesia se encuentra el dique Cuesta del Viento, construido sobre el río Jáchal.

Los diques, o presas, son obras civiles de gran complejidad por su tamaño y por las exigencias de seguridad que requieren. Se construyen sobre los ríos para formar embalses y guardar agua para usarla cuando haga falta.

En San Juan, una de sus funciones más importantes es guardar agua de distintas épocas del año para poder usarla desde la primavera, cuando crece la demanda de los cultivos y el agua es clave para la formación de los frutos. Además, al liberar agua generan electricidad, lo que suma un beneficio económico extra para la provincia.

Uno de los puntos centrales de la actual gestión hídrica fue recuperar las llamadas «cotas de seguridad» de los embalses, el nivel mínimo de agua que debe mantenerse por seguridad en cada dique. Según las autoridades, ese objetivo se alcanzó después de un plan de trabajo de tres años.

La normativa exige mantener un volumen inactivo de reserva de seguridad de 586,81 hm³ entre los tres diques del sistema del río San Juan. Eso deja un volumen útil operable de entre 745 y 750 hm³, el que se espera poder almacenar sin problemas en los próximos meses.

Devia explicó que mantener niveles altos en los embalses también es importante cuando llegan crecientes con mucho material de arrastre (sedimentos y tierra que el agua arrastra desde la cordillera). «No es lo mismo tener un embalse con buena cantidad de agua, porque toda esa turbidez se diluye y los problemas son menores», dijo.

El dique Punta Negra registra hoy una cota de 925,38 msnm (metros sobre el nivel del mar), por encima de su cota de seguridad de 920 msnm. Tiene una capacidad máxima de 505 hm³ y hoy almacena 230 hm³, el 46% de su capacidad.

El dique Ullum tiene una cota de 760,28 msnm, también por encima de su cota de seguridad de 760 msnm. Su capacidad máxima es de 312 hm³ y hoy almacena 156 hm³, es decir, el 50% de su capacidad.

En Iglesia, el dique Cuesta del Viento tiene una cota de 1.523,98 msnm y una capacidad máxima de 179 hm³. Hoy almacena 126 hm³, por lo que se encuentra al 70% de su capacidad.

El ingeniero Lucio Mercado, especialista en hidrología a cargo de los pronósticos de escurrimiento en el departamento de Hidráulica, explicó que este año la nieve se distribuyó de forma atípica en la cordillera. «Ha nevado mucho más para el norte, en las cuencas de los ríos Castaño y De los Patos en San Juan, que para el sur, en Mendoza», dijo.

Según las previsiones actuales, que todavía pueden cambiar, noviembre marcará el comienzo del aumento fuerte de los caudales del río San Juan. El incremento estará impulsado por el derretimiento de la nieve acumulada por debajo de la isoterma de cero grados (la altura de la cordillera donde la temperatura llega a cero y la nieve empieza a derretirse), como ocurre en sectores de la zona de Pato Sur.

Los mayores caudales se esperan durante diciembre y enero, el principal período de deshielo. Mercado aclaró que tanto el volumen final como la velocidad con la que llegue el agua van a depender de las temperaturas del verano.

Si el verano fuera inusualmente frío, el derrame podría ser menor al proyectado. Con temperaturas normales, en cambio, los pronósticos indican que los diques podrían llegar a su plenitud entre diciembre y enero próximos.

Para mejorar la precisión de las estimaciones, Devia y Mercado mantuvieron además reuniones de trabajo en Mendoza con personal de la Dirección General de Irrigación y del Departamento de Hidrología de esa provincia. El objetivo fue comparar instrumentos y criterios de medición para unificar metodologías.

La meta es reducir el margen de error de las próximas mediciones de nieve y contar con información cada vez más precisa sobre el volumen de agua que finalmente va a llegar a San Juan. Después de una década marcada por la falta de agua, la provincia se prepara para un verano con grandes caudales, diques que podrían recuperar su máxima capacidad y una abundancia que, según las proyecciones, no será permanente.