“El lunes no vengan”: Santiago Phelan cerró su fábrica y les comunicó la noticia entre lágrimas a más de 100 trabajadores

“El lunes no vengan”: Santiago Phelan cerró su fábrica y les comunicó la noticia entre lágrimas a más de 100 trabajadores

“El lunes no vengan”. Con esa frase, Santiago Phelan les comunicó a sus trabajadores una decisión que puso punto final a medio siglo de historia: el cierre definitivo de Will Der, la empresa textil que compartía con un socio y que empleaba a más de un centenar de personas.

El exjugador y exentrenador de Los Pumas confirmó el cierre de las plantas que la firma tenía en General Pacheco y Las Flores, en medio de una fuerte caída de la actividad y de la falta de pedidos en el mercado interno.

Phelan comunicó personalmente la decisión a los empleados en un mensaje en el que se lo escucha visiblemente afectado.

“La verdad que el panorama que viene es peor. Lamentablemente, la decisión que tenemos que tomar es de cerrar la fábrica, el lunes no vengan”, expresó con la voz quebrada.

La empresa contaba con 50 años de trayectoria en la industria textil y se dedicaba a fabricar indumentaria deportiva para marcas internacionales como Adidas, Fila, New Balance y Puma.

Sin embargo, según explicó Phelan, el escenario económico terminó haciendo imposible sostener la estructura. La caída del consumo interno y la apertura de las importaciones impactaron sobre la actividad y dejaron a la compañía sin el volumen de trabajo necesario para continuar.

Durante su mensaje al personal, el exintegrante del San Isidro Club apuntó directamente contra la gestión de Javier Milei y cuestionó las políticas implementadas por el Gobierno.

“La política nos hundió. ¿A dónde nos llevó? Con otros gobiernos sufríamos, pero teníamos plata en el bolsillo”, sostuvo.

Y dejó una reflexión dirigida a los trabajadores de cara a las próximas elecciones:

“Solo les pido que piensen la próxima vez que votan, porque la vida es política”.

Phelan también explicó que la empresa había intentado sostenerse, pero que las alternativas se agotaron. La falta de pedidos y la ausencia de trabajo terminaron inclinando la balanza hacia el cierre.

“No había opción de seguir, no hay trabajo en la calle. Seguir iba a ser peor”, concluyó.

El cierre de Will Der se suma a la situación que atraviesa la industria textil argentina, un sector que viene denunciando una fuerte caída de la actividad, menor utilización de la capacidad instalada y pérdida de puestos de trabajo.

Para los trabajadores de la empresa, el anuncio significó el final abrupto de una fuente laboral que durante años había formado parte de la actividad industrial de la zona.