El Corsario y el esbirro del petróleo americano

El Corsario y el esbirro del petróleo americano

El proyecto Sea Lion es el mayor desarrollo petrolero
offshore planificado en aguas cercanas a las Islas Malvinas y el que motivó la
cadena nacional de Milei por considerarlo una amenaza a la soberanía argentina.
El objetivo es que se explote entre una empresa Israelí Navitas Petroleum (65%)
y la británica Rockhopper Exploration (35%). Esto es lo que generó la reacción
del presidente argentino, que tensó las relaciones entre el Reino Unido con el
país. Milei dijo que va a sancionar fuertemente a las empresas que operen en
este emprendimiento lo que les dificultará la posibilidad de operar en la
Argentina continental.

¿Pero por qué se genera esta reacción de Milei? En el año
1983 un alcohólico como Galtierri nos llevó a la guerra contra Inglaterra, en
este caso el mandatario nacional Javier Milei cuestionado por muchos por su
fragilidad mental también puede desembocar en acciones de violencia. Sin
embrago la posición de Milei no es gratuita y seguramente busca una salida pro
yanqui para el futuro.

El presidente esta semana saltó como una marioneta cuando se
dio a conocer que Donald Trump podría cambiar su apoyo a Inglaterra por la
causa Malvinas. ¿Esto que implica? Si se avanza con la posición de Trump y las
islas vuelven a quienes por herencia les pertenece, el proyecto SEA Lion, sin
dudas se viene abajo o lo podrán explotar nuevos actores. Milei cree que,
mirando al norte, haciendo pleitesías al poderoso gobierno de EEUU, como
ocurría en el inicio de las repúblicas bananeras de centro América donde había
un solo producto importante – las bananas- y lo operaba el que más tenía, puede
lograr parte de la torta e ingresar si se quiere al contexto de los países del
petróleo del mundo. Pero esto también puede estar lejos y a la hora de las
especulaciones, los posibles operadores de este mega proyecto offshore
seguramente no serían israelíes o británicos, sino le responderán a Estados
Unidos que desde hace un tiempo a la fecha, hace una gran inversión para
manejar el petróleo en el continente Americano. Primero avanzando sobre el
petróleo venezolano luego de la detención de Nicolas Maduro y ahora se
manifiesta un posible avance yanqui- tan expansionistas y corsarios como siempre-,
en el mar del sur, en el espacio que dejen quienes están operando en la
actualidad. Sin duda viene a ser como una mejicaneada, donde los poderosos se
reparten el poder de un país que desde siempre se vio manejado por potencias
extranjeras y como corolario de todo rendirle honores a un solo patrón, el Tio
Sam.

Ya no serán el Capitán Rossie o Thomas Boyle que en la
primera década de 1800 aterrorizaban las costas llevándose todo en lo barcos y
luego pagar un tributo al país que les la carta de corzo. Ahora serán las
grandes multinacionales que se encargarán de cumplir la misma misión, pero con
un poder se superación ya que tienen recursos ilimitados.  La explotación del Atlántico abre las puertas
a un nuevo mapa geopolítico. Los ingleses, al hablar sobre la causa Malvinas
afirman que estarían dispuestos a ir a la guerra para defender sus derechos. ¿Ahora
hasta donde se puede tensar la cuerda? ¿Estamos en condiciones de bajar la
cabeza y que un omnímodo presidente haga lo que le dictan sus impulsos o las
sugerencias de Conan para el manejo del país?? Hoy la filosofía libertaria
lleva a que no importa quién ni cómo se exploten los recursos naturales, sino
que se haga, el resto es una anécdota para alimentar la verborragia violenta
que lleva a que cada día estemos expuestos a mayor presión y menos precio.

Si Trump cambia de socios y la aguja se inclina hacia los
recursos minerales latinoamericanos, todo puede cambiar, el tema es saber en
manos de quien quedará el poder y si cuando haya respuesta habrá elementos para
repelerlos