
La Justicia sanjuanina investiga en los últimos meses al menos cuatro causas por extorsión (chantaje a cambio de dinero) con un mismo patrón: encontrar un punto débil de la víctima y convertirlo en amenaza para exigir plata a cambio de silencio. Los casos están a cargo de la UFI de Delitos Especiales (Unidad Fiscal de Instrucción), que en lo que va del año reunió denuncias muy distintas entre sí pero con la misma lógica de fondo.
Una cita pactada por una aplicación, videos íntimos, una supuesta denuncia por abuso sexual y una amistad de años aparecen en los expedientes, con desenlaces diferentes: hay una condena firme, dos imputaciones en investigación y una causa que todavía debe ser sometida a juicio. En todos los casos, los acusados mantienen su derecho a la presunción de inocencia hasta que haya sentencia.
Una cita por Grindr que terminó mal
Agustín Nicolás Silva, un joven de Rawson, fue condenado a tres años de prisión condicional por chantajear a dos hombres que conoció a través de la aplicación Grindr. En uno de los casos, según la investigación, Silva encerró a un hombre en su vivienda el 5 de agosto y no lo dejó salir hasta que le transfirió $70.000.
El acoso no terminó ahí: en las horas siguientes, Silva habría pedido más dinero bajo amenaza de difundir conversaciones privadas, hasta sumar $260.000. El cruce de mensajes y comprobantes bancarios lo vinculó con una denuncia anterior, con otra víctima que había transferido $100.000 bajo el mismo método. La Justicia lo condenó por privación ilegítima de la libertad y chantaje.
Una amistad de años que derivó en una deuda millonaria
El periodista José María Cabral fue imputado por amenazas coactivas y extorsión reiterada contra una amiga a la que, según la fiscalía, habría retomado contacto después de varios años para exigirle dinero bajo amenaza de difundir fotos íntimas. La mujer habría terminado pagando gastos cotidianos, ropa y hasta compromisos de la vivienda del acusado.
Las exigencias habrían continuado incluso cuando Cabral vivía en España, con pedidos en euros, hasta que la deuda llegó a rozar los $30 millones. La denunciante dijo haber recibido amenazas de muerte, y un informe psicológico incorporado al expediente describió el impacto del hostigamiento en su vida emocional. La defensa de Cabral rechazó la acusación y la causa sigue en etapa de investigación.
Videos íntimos y amenazas a una hija
Natalia Verónica Genovese, de 32 años, fue imputada por chantajear a un hombre que conoció por Instagram. Según la fiscalía, el hombre le había transferido cerca de $2 millones en «regalos», hasta que una persona que decía ser la pareja de Genovese le exigió $150.000 bajo amenaza de ir a buscarlo.
Luego, según la acusación, la mujer usó un video íntimo de ambos para pedirle $2,5 millones más, y después otros $2 millones, con la amenaza de que ya habían contactado a su hija en redes sociales. El denunciante dijo haber pedido préstamos para pagar. El juez de Garantías fijó seis meses para la instrucción y le prohibió a Genovese acercarse o comunicarse con la víctima.
La amenaza de una denuncia por abuso
Mónica Elizabeth Morán, de 47 años, fue imputada por extorsionar a un médico cirujano al que, según la denuncia, le exigió dinero bajo amenaza de acusarlo públicamente de un presunto abuso sexual contra su hija. El 21 de marzo, la mujer le habría advertido por mensaje que lo denunciaría si no le pagaba, y el médico le transfirió $2 millones ese mismo día.
El pago no frenó el reclamo: la mujer habría vuelto al lugar de trabajo del cirujano y luego le exigió $30 millones por WhatsApp. El médico dijo que modificó sus rutinas por temor a represalias. Morán seguirá el proceso en libertad, con la obligación de no contactar al denunciante, y su defensa sostiene que es inocente.
Las tres causas en investigación -Cabral, Genovese y Morán- todavía deben pasar por la instancia judicial que determine si hay pruebas suficientes para llegar a juicio. Hasta entonces, los acusados mantienen la presunción de inocencia que marca la ley.