
Boca fue al Maracaná a buscar una hazaña y terminó dando una muestra de carácter, fútbol y personalidad.
Después de perder 1-0 en la Bombonera, el Xeneize se plantó en Brasil, golpeó en los momentos justos y derrotó 3-1 a Vasco da Gama para convertirse en finalista de la Copa Sudamericana.
No se achicó ante el escenario ni ante la obligación: salió a jugar con decisión y terminó celebrando una clasificación enorme.
El cabezazo de Di Lollo, la corrida demoledora de Merentiel para definir ante el arquero y el tremendo remate de Leandro Paredes desde afuera del área construyeron una victoria que tuvo de todo.
Vasco descontó con José Rodríguez y apretó en el tramo final, cuando Boca sintió el desgaste y debió resistir.
Pero el equipo argentino encontró la tranquilidad con la jerarquía de Paredes y terminó desatando el festejo en un estadio mítico. Boca ya está en la final y ahora va por la gloria internacional.