
“¿Me estás jodiendo?”, reaccionó en horas de la madrugada una figura del Gobierno al haber sido anoticiada por un alfil legislativo que el Presupuesto 2027 que había sido enviado al Congreso tenía fuertes retrocesos en algunas negociaciones que había encarado con aliados, principalmente en materia de las políticas de discapacidad. Horas antes, la Mesa Política se había reunido y los cambios sensibles que se vieron en el proyecto final no fueron abordados por Luis Caputo. Ese episodio catapultó críticas cruzadas entre varios sectores del círculo chico mileista.
La única que exteriorizó su malestar fue Patricia Bullrich. El jueves por la noche mencionó de manera explícita al Ministerio de Economía por su rol en la confección del Presupuesto y dijo que la tomaron de “tonta” al no comentarle los cambios que hubo en los artículos sensibles. Lo que no se sabía es que horas antes la senadora ya había grabado el video con la música de Lali que al día siguiente difundió su propio entorno y que recita “sé que quiseran poder controlarme, no voy a cambiar por mucho que ladren”.
Los laderos de Bullrich no se achicaron ante la jugada. “Nos gusta el quilombo. No tenemos miedo ni nada que perder”, se jactó uno de ellos. La particularidad del caso es que no se trató de un desmarque cualquiera de parte de “Pato”. Fue diferente a su posición respecto al caso de Manuel Adorni o al de la jueza vetada por los Milei por ser familiar de un periodista. Aquello se podría encuadrar en el contrato que tiene con un sector del electorado para mantener cierta coherencia en cuestiones clave. Lo de esta semana fue en clave interna: una crítica sobre la coordinación política del Gobierno, que tuvo como acción final la publicación del provocador video.
En las filas del asesor presidencial parece existir una lectura de que hay cambios que deben ser más radicales y no ven con malos ojos los cambios propuestos en materia de discapacidad. Por el contrario, perciben que este año se podrían haber hecho reformas de mayor magnitud y que se desaprovechó la oportunidad. Una fuente externa, que conoce cómo piensan, lo describe de la siguiente manera: “Creen que lo de discapacidad honra el voto que puso a Milei en la Presidencia. Que se votó al Gobierno para ser disruptivos y que de tanto contentar a los aliados no se van a hacer cambios profundos”.
Es una lectura particular, porque esa disrupción convive con el firme convencimiento por parte de este sector de que el oficialismo perdió una oportunidad al no pactar con cerca de 15 gobernadores luego de las elecciones de medio término. Podría decirse que es el modus operandi opuesto al del karinismo, que busca ser más aperturista en lo legislativo y que no abandona la impronta de armar en los 24 distritos subnacionales, variando la intensidad para competir por los oficialismos locales, según el caso.
El apuro de algunas voces importantes del Gobierno por ser más expeditivos en las reformas se funda en casos como el de la Modernización Laboral aprobada en sesiones extraordinarias. La crítica puede ser entendible en términos de cómo el oficialismo tuvo que relegar apartados importantes de la iniciativa, pero también cabe decir que las negociaciones fueron particularmente complejas. No es lo mismo hablar desde afuera que en el territorio.
Sobre el nulo impacto de esta última reforma, un informe reciente de la consultora LCG sobre el mercado del trabajo marca que se achicó el porcentaje de trabajadores asalarialos (cayó 2 puntos hacia los 70,5%), creció el cuentapropismo y que entre estos primeros volvió a crecer el segmento informal. “No esperamos una reversión de esta dinámica en el corto plazo. En este contexto, el ajuste seguirá concentrado más en la calidad que en la cantidad de puestos de trabajo, y la informalidad y el trabajo independiente seguirán en aumento”, indicaron.
Esta evidencia genera cierta desazón en ciertos colaboradores libertarios. “No tenemos ninguna duda de que el año se desperdició. Podríamos haber sacado más cosas. Esto se debe a la mala conducción política”, afirman. Esto puede ser más o menos compartido según la tribu libertaria a la que se pregunte, pero lo cierto es que todavía no están en carpeta las reformas de segunda y tercera generación que Milei quería implementar de manera progresiva, como la tributaria y la previsional, respectivamente. Ambas, al parecer, quedarán para un eventual segundo mandato.
Los diferentes diagnósticos y lecturas que existen entre los integrantes de la Mesa Política generan la percepción de que la política no tiene la misma alineación que la hoja de ruta económica que encabezan Milei y Caputo. Aquello es percibido por los actores financieros que miran al Gobierno. Un jefe de un importante broker que maneja activos en el exterior afirmó a Infobae: “Hay falta de confianza, por eso no arrancan las virtudes del programa económico. Eso va a seguir hasta después de las elecciones”.
La consultora 1816, la más leída por el mercado local, difundió a sus clientes su informe semanal en el que marca la dualidad de la economía actual: la inflación interanual más baja en años pero con inconvenientes para eliminar ciertas inercias y una economía más grande en tamaño pero con sectores intensivos en mano de obra rezagados. “¿Alcanza esta performance económica para reelegir? La respuesta seguramente dependa en parte de cómo terminen conformándose las ofertas políticas el año que viene», concluyen.
Lo que describen en un importante despacho de la Casa Rosada es que con lo realizado la última semana, Bullrich “se pasó de rosca y corre riesgo de perder votantes propios”, todo a pesar de ser la dirigente política con mejor imagen a nivel nacional, según más de un ala del oficialismo. “Javier no la va a joder, la va a abrazar y va a desactivar ese tipo de juegos. No van a caer en ese juego”, afirman. Muchos la ven como la candidata ideal de Milei para la vicepresidencia. Solo unos pocos se oponen. Pero en la medida que se producen los chispazos, el fantasma de una nueva Victoria Villarruel se apersona inevitablemente.
Una persona que camina diariamente por Balcarce 50 opina que el karinismo está subestimando a la jefa de bloque de LLA. “Se piensan que lo hace porque le pinta. No subestimaría nada y no dejaría la posibilidad a que la forreen como sí lo hacen con algunos del PRO. Ella viene de Montoneros. Se peleó con Larreta y Macri. Le pegás 100 tiros y las balas le rebotan. Yo creo que se deben hacer ciertas concesiones”, afirman. La incógnita reside en cuáles deben ser. Ahí es cuando las lecturas internas se confrontan con la realidad y no se escuchan acciones concretas.
Es realmente impresionante escuchar declaraciones de los sectores que integran la mesa política. Por un lado, porque el martes deberán encontrarse y verse las caras como si los dichos hirientes que se esgrimen en privado no ocurrieran. Por el otro, porque no hay perspectiva de que estos vínculos se suturen con el tiempo: si Milei reelige, muchos estarán compitiendo por ser los herederos de cara al 2031; si no sucede, hay promesas de espiralizar el conflicto.
En tanto, Milei mira el conflicto desde afuera y desactivó el operativo que ya estaba preparado desde varias usinas digitales a punto de atacar fuertemente a la dirigente. En los últimos días se indignó por el tratamiento mediático que ciertos portales y periodistas realizaron sobre su decisión de quitar al personal civil de la Quinta de Olivos y establecer que sea la Casa Militar la nueva encargada de la coordinación de todas las tareas. Expresó su enojo ante varios interlocutores con quienes mencionaron a sus “hijitos”.
Fueron muchas las especulaciones que se hicieron al darse a conocer la noticia el pasado jueves. Lo cierto es que el intendente de la Residencia Presidencial de Olivos, Osvaldo Javier Sosa, fue desplazado de su función. “Hace tiempo que lo venía pidiendo”, dijo un dirigente con diálogo directo con Milei. Habrían existido manejos en la entrada y salida de personas que no generaron confianza en el mandatario. El despido de personal civil fue la ocasión para desplazarlo.
Quienes han cubierto la campaña presidencial del 2023 recuerdan a Sosa como una de las personas que trabajaba en el catering de ciertos tipos de actos, como los dos que se dieron en el Movistar Arena. El ex intendente de Olivos fue recomendado al Presidente por una Belén Agudiez, la subsecretaria de Planificación General de la Secretaría General de la Presidencia. Se trata de una de las cinco subsecretarías que tiene la dependencia de Karina Milei, lo que da cuenta de la confianza que había logrado construir por esos años.
Agudiez conoció a los hermanos libertarios en 2021 mientras trabajaba como prensa de Eugenio Casielles en las oficinas de Ramiro Marra, ambos confundadores de La Libertad Avanza. Producto de la buena sintonía que habían tenido ambas, Karina le ofreció irse a trabajar a su lado y desde ese momento no se separaron. Ese hecho configuró, tal vez, uno de los primeros indicios de ruptura entre la hermana presidencial y los dos armadores violetas. El resto es historia.
Ayer por la mañana, una importante fuente confió a Infobae que Agudiez había presentado su renuncia, que esta había sido aceptada y que podía salir en el Boletín Oficial esta semana. Esto fue desmentido por voceros oficiales de Karina: “No hay ningún cambio en ese sentido”.