
El Ministerio de Educación de San Juan realizó este viernes el primer turno del simulacro de sismo en las escuelas de la provincia. A las 10, sonó el timbre en las aulas y los alumnos se agacharon junto a sus bancos para cubrirse la cabeza con las manos, tal como lo marca el protocolo.
La señal se mantuvo durante 60 segundos y luego comenzó la evacuación hacia los puntos de encuentro. La práctica continuará a las 16, 19 y 21, en los turnos tarde, vespertino y noche. En total, el operativo alcanzará a más de 243.000 estudiantes de 1.380 establecimientos educativos, estatales y privados.
En la EPET N° 4 de Capital, el ejercicio tuvo una particularidad: por la cantidad de escaleras del edificio, los estudiantes debieron salir a la calle y concentrarse sobre la avenida Ignacio de la Roza. Allí también se ubicaron los alumnos de la EPET N° 2, que comparte el mismo punto de encuentro.
Cada estudiante ocupó el lugar asignado según su curso. Mientras los docentes y el personal de ordenanza cumplían las tareas previstas, un trabajador cortó los suministros de electricidad, gas y agua y otro grupo recorrió el edificio para comprobar que no quedara nadie adentro.
En la calle, los docentes revisaron las planillas de asistencia para confirmar que todos los alumnos estuvieran a salvo. Personal de la Dirección de Protección Civil supervisó el operativo, mientras la policía cortó el tránsito para garantizar la seguridad durante el desplazamiento.
Las autoridades del colegio explicaron que el ejercicio se desarrolló según lo previsto. El paso siguiente será revisar cada etapa para detectar dificultades y definir si hace falta ajustar el protocolo de evacuación.
Cómo funciona el simulacro
El ejercicio busca poner a prueba los planes de evacuación de cada escuela y detectar qué se puede mejorar ante un sismo real. También marca el cierre de la capacitación en prevención sísmica que se hizo durante 2026.
El procedimiento arranca con una señal de alerta, como un timbre o un altavoz. Después del aviso, docentes y alumnos deben cubrirse durante 60 segundos, debajo de los pupitres o en los sectores internos que definió cada escuela.
Cumplido ese tiempo, el coordinador de cada institución da la orden de evacuar hacia el punto de encuentro. El protocolo también incluye el corte de los suministros, el control de asistencia y la revisión del edificio antes de autorizar el regreso a clases.
En esta edición se presentaron 2.400 planes de evacuación, una cifra mayor a la cantidad de escuelas porque algunos edificios albergan a más de una institución en distintos turnos.
Un formulario para detectar fallas
Después del simulacro, cada escuela debe completar un formulario de autoanálisis para registrar cómo salió la práctica. La carga empieza cinco minutos después del inicio del ejercicio y sirve para detectar dificultades y ajustar los procedimientos.
El seguimiento general se hace en vivo desde el Centro Integral de Seguridad y Emergencias (CISEM), con una transmisión desde las EPET N° 2 y N° 4.
La iniciativa también suma a las familias: quienes presentaron un protocolo familiar pueden repetir el ejercicio en su casa, en el turno contrario al de sus hijos en la escuela. La idea es llevar la prevención sísmica más allá del aula.