
El escenario hídrico de San Juan comenzó a mostrar señales favorables de cara a la próxima temporada de riego y las autoridades anticipan que los productores podrían disponer de una mayor cantidad de agua y enfrentar menos jornadas de interrupción en la distribución.
La principal explicación está en las condiciones de la cordillera durante el invierno. La acumulación de nieve registrada en los últimos meses permite proyectar un incremento significativo en los aportes que recibirá el sistema hídrico provincial durante el próximo período.
El ministro de Producción, Gustavo Fernández, señaló que las condiciones actuales ya permitieron mejorar el volumen de agua que se está entregando a los regantes. Según explicó, el coeficiente de distribución vigente se encuentra por encima del nivel que había sido acordado a fines de marzo, cuando la falta de agua generaba una fuerte preocupación entre los productores.
“Ya de hecho se está erogando más agua que la que había sido convenida”, sostuvo Fernández al referirse a la situación actual.
El funcionario también anticipó un cambio favorable en la frecuencia de las interrupciones del suministro. Aunque todavía resta definir el cronograma para la próxima temporada, estimó que las jornadas de corte serán considerablemente menores.
“Seguramente vamos a tener muchos menos días de corta”, afirmó.
La magnitud de la mejora dependerá, de todos modos, de un dato que todavía debe definirse: el volumen efectivo de agua que aportará el deshielo a los ríos de la provincia. La estimación oficial de escurrimiento será determinante para establecer cuánto recurso habrá disponible y cuál será la estrategia de distribución.
Las primeras proyecciones son alentadoras. La cantidad de agua que podría ingresar al sistema durante el próximo año hídrico sería muy superior a la registrada en la temporada actual. En ese sentido, el titular del Departamento de Hidráulica, José María Ginestar, había señalado que el caudal del río San Juan podría llegar a multiplicarse entre dos y tres veces respecto de los niveles habituales.
Fernández fue incluso más optimista al analizar el impacto de la nieve acumulada y sostuvo que la erogación podría “al menos triplicar” la registrada durante este año.
Este panorama representa un cambio significativo respecto del contexto que atravesaba la provincia a comienzos de año. En marzo, la escasez de agua había derivado en semanas de reclamos y negociaciones con los regantes del Valle de Tulum. En ese momento, el Consejo de Hidráulica estableció en 678 hectómetros cúbicos (Hm³) el volumen destinado a la distribución mediante los canales de riego hasta septiembre.
Con una perspectiva hídrica ahora más favorable, el desafío para las autoridades será determinar cómo administrar el recurso adicional y adaptar el esquema de distribución a los volúmenes que efectivamente ingresen al sistema.
Fernández explicó que incluso podría ser necesario modificar la modalidad utilizada hasta ahora para distribuir el agua, de manera que el sistema pueda responder a las variaciones del caudal disponible.
Por el momento, no existe un esquema definitivo para la próxima temporada. La definición llegará con el pronóstico hídrico provincial, que habitualmente se presenta entre fines de septiembre y comienzos de octubre.
Ese informe será el punto de partida para establecer la disponibilidad real de agua y determinar cómo se distribuirá entre los distintos sectores productivos.
Si las previsiones se confirman, los agricultores sanjuaninos podrían afrontar el próximo verano con una situación muy diferente a la que se preveía meses atrás: más disponibilidad de agua, una mayor erogación y menos días de cortes para el riego.