
Una madrugada que pudo terminar de la peor manera para dos mujeres de avanzada edad terminó con dos delincuentes detenidos dentro de la propia vivienda que habían irrumpido en Caucete.
El hecho ocurrió cerca de las 2:45 del pasado 30 de agosto en una casa del barrio Justo P. Castro I. Gabriel Jesús Flores y Sebastián Favio Retamar ingresaron al inmueble tras violentar la puerta principal, sin imaginar que una familiar de las víctimas estaba observando todo a través de las cámaras de seguridad.
Fue justamente la sobrina de las mujeres quien detectó la presencia de los intrusos mediante las imágenes que recibía en su teléfono celular y rápidamente llamó al 911.
Cuando los efectivos de la Comunal de Caucete llegaron al domicilio, encontraron la puerta de ingreso forzada y decidieron ingresar inmediatamente.
El primer sospechoso fue localizado dentro de una habitación. Tenía parte de su rostro cubierto y fue reducido luego de que los policías le impartieran la voz de alto.
Pero no estaba solo. Los uniformados continuaron recorriendo el interior de la vivienda y encontraron al segundo delincuente en otra dependencia, junto a las dos mujeres damnificadas. Al advertir la llegada de la Policía, el sujeto intentó deshacerse de un teléfono celular negro y su cargador, aunque terminó igualmente detenido.
La sorpresa mayor llegó durante las requisas posteriores.
En el bolsillo de Sebastián Retamar, los investigadores encontraron $1.361.000 en efectivo. Pero eso no fue todo.
Dentro de las dos mochilas que llevaban los delincuentes había otros $63.000, además de un reloj dorado, una barreta de hierro de unos 50 centímetros, una cadena, un candado, un juego de llaves, un destornillador, guantes y hasta un cuchillo sin cabo.
El procedimiento contó con la intervención de la Justicia y las imágenes obtenidas por la sobrina de las víctimas fueron incorporadas a la investigación. Como el sistema de cámaras no contaba con dispositivo de almacenamiento, la mujer había registrado las secuencias directamente con su celular y entregó el material a los efectivos.
Inicialmente, la causa comenzó bajo la investigación por un presunto robo agravado por efracción. Sin embargo, posteriormente la calificación fue ajustada a robo en grado de tentativa.
Finalmente, en el marco de un acuerdo de juicio abreviado, Flores y Retamar fueron condenados a 1 año y 4 meses de prisión de cumplimiento efectivo.
Además, ambos fueron declarados reincidentes y quedaron con prisión preventiva. La Justicia también dispuso el decomiso y la destrucción de los elementos secuestrados durante el procedimiento.
La rápida advertencia de la familiar y el llamado al 911 fueron claves para frustrar el robo y evitar que los delincuentes lograran escapar de la vivienda con el botín.