Elsztain, Milei, Malvinas y una inversión que abrió una polémica

Elsztain, Milei, Malvinas y una inversión que abrió una polémica

La decisión del Gobierno de Javier Milei de endurecer las sanciones contra las empresas que operen en las Islas Malvinas sin autorización argentina puso bajo la lupa una inversión con una particular carga política:  Eduardo Elsztain, uno de los empresarios que mantiene un vínculo público con el Presidente, posee cerca del 2% de la Falkland Islands Company (FIC), una compañía de fuerte peso económico e histórico en las islas.

Después de que La Nación volviera a mencionar esa participación, Elsztain salió a explicar una inversión que comenzó entre 2005 y 2006 y reveló que en 2017 incluso intentó quedarse con el control mayoritario de la empresa. Según sostuvo, lejos de buscar consolidar negocios británicos en las islas, su objetivo era aumentar la presencia económica argentina como una herramienta para contribuir al reclamo de soberanía.

El empresario denunció además que la difusión del caso provocó la reaparición en redes sociales de «teorías conspirativas y antisemitas» en su contra. El canciller Pablo Quirno intervino en la discusión y rechazó las acusaciones contra Elsztain: ante quienes lo calificaron de «traidor», respondió en X: «Todo lo contrario a traidor…».

Una inversión bajo la lupa tras el giro del Gobierno

El caso adquirió una nueva dimensión después de que Milei anunciara un proyecto de ley para endurecer las sanciones contra compañías que realicen actividades en Malvinas sin autorización argentina.

La medida volvió a colocar en el centro de la discusión los vínculos económicos con las islas y, en ese marco, reapareció la participación de Elsztain en la Falkland Islands Company.

La situación tiene un componente político adicional por la relación pública que el empresario mantiene con Milei. El vínculo adquirió visibilidad en abril de 2023 durante el Foro Llao Llao, donde el entonces candidato presidencial expuso sus propuestas ante empresarios.

Meses más tarde, el Hotel Libertador, perteneciente a IRSA, se convirtió en el búnker electoral de Milei y también en su residencia durante la campaña y los primeros meses de su presidencia.

Elsztain acompañó además al mandatario en una visita al cementerio Montefiore, en Queens, donde se encuentra la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson, conocido como el rebe de Lubavitch.

En ese contexto, la participación de un empresario cercano al Presidente quedó expuesta a cuestionamientos, al punto que el propio  Elsztain tuvo que salir a dar explicaciones: sostuvo que su ingreso a la FIC no buscó aprovechar económicamente la ocupación británica sino intervenir desde adentro de una compañía estratégica para aumentar los vínculos argentinos con las islas.

Qué es la Falkland Islands Company

La Falkland Islands Company tuvo históricamente una fuerte influencia sobre la economía y la vida de las islas y desarrolla actividades inmobiliarias, agropecuarias, hoteleras y comerciales, entre otras.

Elsztain la describió como «una compañía de enorme relevancia estratégica y económica en las Islas Malvinas».

Según explicó en una carta pública, comenzó a adquirir acciones entre 2005 y 2006 a partir de una concepción según la cual una mayor integración económica podía contribuir a la posición argentina sobre la soberanía.

«La idea, que coincide con la estrategia diplomática de nuestro país desde hace décadas, era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía», escribió.

Elsztain relacionó esa decisión con una idea que, según relató, escuchaba en su propia familia.

«Mi abuelo Isaac siempre me decía que si Argentina se hubiera involucrado económicamente en la vida de las Islas Malvinas durante todo el siglo XX, probablemente hubiéramos evitado la guerra», señaló.

También sostuvo que no era una estrategia inédita. Según su carta, Juan Domingo Perón intentó comprar la Falkland Islands Company «más de una vez», mientras que el empresario metalúrgico César Cao Saravia realizó otro intento en 1977.

Elsztain quiso quedarse con el control de la FIC

La participación minoritaria pudo haberse convertido en algo mucho mayor en 2017.

Ese año, según relató Elsztain, los propios empleados de la Falkland Islands Company presentaron una oferta para adquirir la firma. El empresario consideró que esa operación abría la posibilidad de presentar una propuesta superior y tomar el control.

«Pensé que esa era nuestra oportunidad, así que oferté para quedarme con el control mayoritario de la empresa más importante de las Islas Malvinas», afirmó.

Su planteo, según contó, no se limitaba a una adquisición empresaria. Elsztain esperaba que la iniciativa pudiera sumar a otros inversores argentinos.

«Pensé que una causa así podía contagiar a cientos de empresarios y ciudadanos argentinos que me acompañarían en la oportunidad de transformar nuestra relación con las Islas a partir del desarrollo económico y social», explicó.

La operación finalmente no prosperó.

«Al contrario de la cultura liberal de la bolsa inglesa, la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas», sostuvo.

Theresa May, entonces primera ministra británica, se manifestó contra la posibilidad de que una empresa argentina comprara la FIC, actualmente integrada al FIH Group.

Según el empresario, su compañía solo pudo conservar la participación minoritaria adquirida en el mercado, cercana al 2%, mientras que la mayoría accionaria terminó en manos de Staunton Holdings Ltd.

Quirno salió a defenderlo

La explicación apareció después de que la participación empresaria comenzara a generar críticas en redes sociales en medio del endurecimiento anunciado por el Gobierno sobre Malvinas.

Elsztain sostuvo que volvieron a circular «teorías conspirativas y antisemitas» sobre su persona y decidió responder públicamente.

«Nuevamente veo aparecer en redes sociales teorías conspirativas y antisemitas sobre mi persona, que distan tanto de la realidad concreta de los acontecimientos que a veces me parece hasta ridículo», escribió.

«Por lo general no hago intervenciones de este tipo, pero la causa Malvinas es tan importante para todos los argentinos, que me parece que no hay que quedarse callado», agregó.

El propio Gobierno intervino en la discusión. Frente a una publicación que calificaba a Elsztain de «traidor», Quirno contestó: «Todo lo contrario a traidor…».

La respuesta del canciller se alineó así con la interpretación que ofreció el empresario: que su inversión no implicó un respaldo a la actividad británica en Malvinas sino un intento de utilizar una participación económica argentina para modificar la relación con las islas.

«Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo»

Elsztain cerró su carta con una reivindicación de aquella estrategia y aseguró que volvería a intentar una operación similar.

«Por mi edad, desde mis años de formación en el Colegio Nacional Buenos Aires y mi paso por la colimba, la causa Malvinas ha atravesado tanto mi vida privada como la del país», afirmó.

«Pensar que podría haber aportado algo desde mi rol empresarial en este tema valió la pena, aunque haya fracasado», agregó.

Y concluyó: «Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo -y quién dice, quizás vuelva a pasar».