
Según el Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix
Consultora del mes de septiembre, una amplia mayoría de los hogares argentinos
agota sus ingresos antes de fin de mes y se endeuda para cubrir necesidades
cotidianas. Más precisamente, el relevamiento arroja que dos de cada tres
personas se quedan sin dinero el día 20 de cada mes. La situación es más grave
entre los menores de 40 años y en los sectores de menores ingresos: el 72% de
los jóvenes no llega con dinero más allá de esa fecha y en la clase baja la
proporción asciende al 83,3 por ciento. Solo uno de cada tres llega a fin de
mes con sus ingresos y apenas uno de cada diez consigue ahorrar.
El Monitor muestra que la duración del ingreso se volvió un
indicador de la fragilidad económica de los hogares, contexto en el que el
crédito funciona como extensión del ingreso mensual y no como herramienta
destinada a la compra de bienes durables. El 56,2% de los encuestados tomó
deuda en los últimos seis meses y de ellos el 55,1% lo utilizó para afrontar
gastos básicos, como alimentos y salud; el 21,3% lo destinó al pago de
tarifas y servicios; y solo el 11,8% para adquirir bienes durables, vinculados
a una mejora del estándar o calidad de vida.
La percepción sobre los salarios respalda esa tendencia. El
81,8% dijo que la evolución de sus ingresos es inferior a la inflación: desde
marzo la proporción de personas que afirma eso no bajó del 81%, con un pico del
87,4% en julio, persistencia que sugiere que la insuficiencia de ingresos no se
percibe como un problema ocasional, sino como una dificultad sostenida en el
tiempo.
Clases sociales y destino de la deuda
La deuda presenta diferencias marcadas por nivel
socioeconómico. En la clase baja, el 68,1% se endeudó en los últimos seis meses
y dos de cada tres lo hicieron para cubrir gastos esenciales. El margen de
ahorro en ese segmento es inferior al 1%, el 59,6% no llega al día 15 y el
83,3% no supera el día 20 del mes. En la clase alta, solo el 20% se queda sin
ingresos antes de fin de mes y el 61,9% logra ahorrar, aunque una parte también
recurre al crédito, pero en el 63,4% de los casos para comprar bienes durables.
Esto es, en función de “decisiones” más que de “necesidades”.
En la clase media el 51,4% se queda sin ingresos antes de
fin de mes y el 47,1% se endeudó. Entre quienes se endeudaron, el 45,6% lo hizo
para cubrir gastos básicos. En este grupo el factor de más peso es el costo de
las tarifas y los servicios: el 29% se endeudó para pagarlos, la cifra más alta
entre los tres estratos sociales (en la clase baja el porcentaje es 18,2%, y en
la alta 4,7%).
El endeudamiento para financiar las últimas semanas del
mes puede generar insostenibilidad.
El informe plantea que el endeudamiento para financiar las
últimas semanas del mes puede generar insostenibilidad. La deuda contraída debe
pagarse con el ingreso del mes siguiente, que también es insuficiente, con lo
que la deuda se vuelve un factor estructural de vulnerabilidad y fuente de
morosidad.
Jóvenes, los más afectados
El grupo de edad más afectado es el de menores de 40 años:
el 72% de ellos no supera el día 20 con sus ingresos, solo el 3% logra ahorrar
y el 60,9% tomó deuda durante el último semestre. Sin reservas, este grupo
recure al crédito ante cualquier gasto inesperado. No es casual que sea el
segmento que hace la peor evaluación sobre la economía: el 69,1% la califica
negativamente.
A su vez, la visión sobre la situación nacional es más
crítica que la evaluación de la economía personal. El 39,3% considera mala su
situación particular, mientras que el 61,5% califica negativamente la del país.
La opinión negativa sobre la economía nacional es del 42,9% en la clase alta,
del 56,5% en la clase media y del 70,7% en la clase baja.
Respecto de la morosidad, el 67% espera alguna intervención
estatal. El 36,1% sostiene que se trata de un problema de toda la sociedad y
que el Estado debe actuar, mientras que el 30,9% cree que, aunque sea un tema
entre privados, requiere intervención pública. Solo 29,1% considera que el
Estado no debe involucrarse, como sostiene el gobierno. Sin embargo, la opinión
mayoritaria no pide condonar deudas, sino regularlas. Entre quienes
proponen intervenir, el 61,3% apunta a regular el otorgamiento y condiciones de
los créditos, el 23,6% a refinanciar deudas vía el BCRA y solo 7,5% a una
condonación por ley.
El diagnóstico del Monitor de Zentriz es que la
insuficiencia de ingresos y la inexistencia de ahorros, en especial entre los
jóvenes y la clase baja, es la causa de fondo de la deuda y la morosidad como
recursos de subsistencia.