
La continuidad del conflicto salarial en las universidades nacionales también genera preocupación entre las familias de los alumnos de los institutos preuniversitarios de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ). Según planteó Eugenia Rodríguez, integrante del grupo de padres, desde marzo hasta la actualidad se acumularon 30 días de paro, una situación que, según advirtió, comenzó a impactar directamente en la formación y en la vida cotidiana de los adolescentes.
En diálogo con Radio Mil20, Rodríguez sostuvo que los alumnos no lograron completar los contenidos previstos y que, en varias materias, tuvieron que adoptar una modalidad prácticamente autodidacta para poder avanzar.
“Los alumnos no han llegado a ver el contenido”, señaló, y remarcó que la situación genera una preocupación adicional porque restan aproximadamente dos meses para finalizar el ciclo lectivo.
La preocupación por los contenidos
Uno de los principales reclamos de los padres está relacionado con la recuperación de las clases perdidas. Rodríguez explicó que mantuvieron reuniones con autoridades de las instituciones y que los directivos manifestaron su intención de hacer lo posible para cumplir con el dictado de contenidos.
Sin embargo, desde el sector de padres consideran que el avance del ciclo lectivo dificulta alcanzar los objetivos previstos.
“Los directivos se comprometen a cumplir con el 75% del contenido y estamos a dos meses de terminar el ciclo y no estamos ni cerca de esa cifra”, sostuvo.
La preocupación aumenta porque, según explicó, los alumnos podrían encontrarse hacia el final del año con una gran cantidad de contenidos concentrados en pocas semanas, además de evaluaciones y cierres de notas.
Rodríguez relató también situaciones en las que docentes intentaron dictar clases de manera virtual durante los días de paro, pero los alumnos se conectaron y luego comprobaron que el docente no podía concretar la clase.
“La otra parte que sufre son los alumnos”
Para la representante de los padres, el conflicto suele ser analizado principalmente desde la situación de los docentes y las autoridades, mientras que queda en segundo plano el impacto sobre los estudiantes.
“En este conflicto nunca se ve a la otra parte que sufre: los alumnos adolescentes”, expresó.
En ese sentido, explicó que la falta de continuidad no solamente afecta el aprendizaje, sino también las rutinas y los vínculos sociales de los estudiantes.
“Los chicos están frustrados”, aseguró, y describió que la interrupción constante de las clases provoca que los adolescentes comiencen a ponerse “en modo vacaciones”.
Según Rodríguez, los alumnos pierden hábitos vinculados a la escuela y también espacios de socialización que consideran fundamentales durante esa etapa.
“Ese espacio que el adolescente necesita para finalizar el día, para encontrarse con su grupo de compañeros”, explicó.
La situación, agregó, tiene un impacto todavía mayor en aquellos estudiantes que no realizan actividades deportivas o extracurriculares y cuyo principal espacio de encuentro con sus pares es la escuela.
Preocupación por los alumnos de distintos años
Desde el grupo de padres también señalaron que el conflicto afecta de manera diferente a los estudiantes según el año que cursan.
Rodríguez puso especial énfasis en los alumnos de primer año, que deben adaptarse a un nuevo régimen educativo, con una mayor cantidad de contenidos y una dinámica diferente a la escuela primaria.
También mencionó a los estudiantes de tercer año, ya que durante ese período comienzan a definir la especialidad que cursarán posteriormente y el promedio puede tener un papel importante en esa elección.
A su vez, expresó preocupación por los alumnos de los últimos años, que se encuentran próximos a finalizar sus estudios y prepararse para continuar una carrera universitaria.
“Es una situación triste por donde se lo mire”, sostuvo.
Padres evalúan recurrir a la Justicia
Ante la falta de respuestas sobre cómo se recuperarán las clases y los contenidos, Rodríguez confirmó que los padres ya avanzaron en la búsqueda de asesoramiento jurídico.
“Ya hemos hecho la selección de un grupo de abogados”, indicó, y explicó que actualmente están reuniendo el dinero necesario para afrontar los honorarios profesionales.
La intención es evaluar posibles acciones legales frente a la situación que atraviesan los estudiantes.
Rodríguez también cuestionó la falta de información oficial sobre una estrategia concreta para recuperar los días de clases perdidos.
Según expresó, los padres recibieron pocas respuestas y sienten que no existe un canal de comunicación suficiente con las instituciones.
El conflicto y el derecho de los estudiantes
La representante de los padres aclaró que reconoce el derecho de los docentes a reclamar por mejores condiciones salariales.
“Todo trabajador merece su salario justo y su derecho a reclamar por él”, afirmó.
Sin embargo, sostuvo que el conflicto también tiene una segunda parte afectada: los estudiantes, que no tienen capacidad de decisión sobre la continuidad o interrupción de las clases.
“Hay dos partes involucradas y aparentemente hay una más débil que está resignada a tener que estar a la expectativa de lo que pueda lograr o resolver la otra parte”, planteó.
La situación, según relató, incluso llevó a algunas familias a evaluar la posibilidad de cambiar a sus hijos de institución ante la incertidumbre sobre la continuidad del ciclo lectivo.
“El dolor que le causa a los chicos es tener que dejar la escuela, su grupo de compañeros”, concluyó.