
Un conflicto familiar que se inició décadas atrás terminó con una resolución judicial que permitió recuperar una vivienda y devolverla a su propietaria original.
El caso tuvo como eje una propiedad ubicada en el barrio Nueva Villa Palermo, en Desamparados, Capital, y llegó a una instancia judicial poco habitual: la presentación de una acción autónoma de nulidad contra una sentencia firme.
El abogado Leandro Moreno, nieto de la propietaria del inmueble, fue quien impulsó el planteo judicial y relató cómo se desarrolló el conflicto que atravesó a su familia durante años.
Según explicó, la vivienda había sido adquirida por sus abuelos y quedó registrada a nombre de su abuela, con el objetivo de que pudiera beneficiar a todos los hijos de la familia. Su abuelo, además, había criado como propios a los hijos que su esposa había tenido antes de casarse con él.
“En la casa vivieron todos, pasaron mucho tiempo juntos viviendo como familia”, relató Moreno.
Con el paso de los años, las relaciones familiares se fueron deteriorando y una de las hijas comenzó a sostener que la propiedad le pertenecía.
De una convivencia familiar al conflicto por la vivienda
Moreno explicó que durante la década de 1980 la hija intentó adquirir la propiedad. Sus abuelos incluso evaluaron venderle la vivienda para utilizar ese dinero en la compra de otra casa para uno de sus hijos, quien padece esquizofrenia desde joven.
Sin embargo, esa operación nunca llegó a concretarse.
Años después, la mujer se trasladó a La Rioja y regresó en 1998 junto con su familia. En ese momento, según el relato del abogado, le pidió a su madre que les permitiera permanecer temporalmente en la vivienda hasta conseguir un lugar para alquilar.
El tiempo pasó y, de acuerdo con lo que explicó el Dr. Leandro Moreno, la situación cambió. La familia comenzó a avanzar sobre distintos sectores de la propiedad y a modificar espacios de la casa.
“Fueron tomando posesión en parte de la casa, limitando en espacios a mi abuela y a mi tío. Le cerraron el fondo, modificaron el frente”, relató.
El conflicto se agravó en 2016, cuando uno de los hijos fue denunciado por un supuesto episodio de violencia hacia la anciana. A partir de ese momento se inició un proceso penal y posteriormente una causa vinculada con la determinación de capacidad de uno de los integrantes de la familia.
El momento que cambió el curso del conflicto
La situación llegó a un punto crítico en 2024, cuando mientras avanzaba un proceso de desalojo, la familia tomó conocimiento de que la propiedad había sido escriturada a nombre de la hija.
Según relató el abogado Moreno, sus familiares recibieron una carta documento en la que se les comunicaba que quienes ocupaban el inmueble ya figuraban como propietarios y que debían desalojarlo.
El abogado sostuvo que, en ese contexto, se produjo el ingreso al inmueble y el cambio de cerraduras, dejando a su abuela y a su tío fuera de la vivienda.
“Mi abuela y mi tío se quedaron en la calle, sin nada, sin ropa, despojados de todo”, afirmó.
A partir de ese momento, el Dr. Moreno comenzó a investigar cómo se había producido la escrituración y descubrió que existía un proceso judicial tramitado ante el Primer Juzgado Civil, a través del cual se había obtenido la escritura.
“Estudio la causa y me doy cuenta de un montón de falencias”, explicó.
Un interdicto permitió recuperar provisoriamente la posesión
Frente al despojo que denunciaba, el abogado presentó un interdicto de recobrar ante el Quinto Juzgado de Paz de Capital.
En el marco de ese proceso obtuvo una entrega anticipada del inmueble, lo que permitió que la familia pudiera volver a ingresar a la vivienda y recuperar la posesión.
Al ingresar, encontraron que distintos bienes habían sido descartados.
“Habían tirado todo lo que no les servía, la ropa de mi abuela y de mi tío. Se habían dejado los bienes muebles que sí les servían, como la heladera, la vajilla y algunos muebles de mi tío”, relató Moreno.
Sin embargo, la recuperación de la posesión no resolvía la cuestión de fondo: la propiedad continuaba jurídicamente vinculada a la escritura obtenida a través del proceso judicial anterior.
La acción autónoma de nulidad, el planteo que permitió revisar una sentencia firme
A comienzos del 2025, el Dr, Moreno presentó junto con el interdicto una acción autónoma de nulidad.
El abogado explicó que se trata de una herramienta de carácter excepcional que permite cuestionar una resolución judicial firme cuando existen circunstancias que afectan la validez del proceso que llevó a esa decisión.
“Es una acción pretoriana que no nace de una ley, sino que nace para hacer justicia y se da por resoluciones de la Corte de la Nación. Le permite al juzgado poder revisar una cosa juzgada, una sentencia firme que ya tiene seguridad jurídica”, explicó.
El planteo buscó demostrar que la sentencia que había permitido avanzar con la escrituración de la propiedad se había obtenido mediante irregularidades procesales.
La Justicia declaró la existencia de un fraude procesal
El martes pasado se produjo el desenlace judicial del proceso. Según explicó Moreno, el mismo juzgado que había intervenido en el proceso original dictó una nueva sentencia y reconoció la existencia de un fraude procesal.
De acuerdo con el relato del abogado, el fallo determinó que la otra parte había incurrido en maniobras que permitieron obtener la escritura mediante información y actuaciones que indujeron a error tanto a los funcionarios encargados de las notificaciones como al propio juzgado.
La consecuencia de la decisión fue especialmente relevante para la familia: la propiedad volvió a quedar a nombre de la abuela de Moreno.
“Con esto es muy importante, a nivel nacional y provincial, porque permitió que la casa vuelva a ser propiedad de mi abuela y recuperarla”, destacó.
Un mecanismo excepcional para revisar una cosa juzgada
Moreno remarcó que este tipo de decisiones no son habituales debido a la protección que tiene una sentencia firme por razones de seguridad jurídica.
“Es atípico, pero digno de destacar a nivel judicial”, sostuvo al referirse a la decisión adoptada en el caso.
La acción autónoma de nulidad constituye, precisamente, una vía excepcional frente a situaciones en las que se plantea que una sentencia firme fue obtenida mediante un vicio grave que compromete la validez del proceso.
En este caso, el abogado destacó que la decisión judicial permitió revisar los antecedentes del proceso y llegar a una conclusión diferente respecto de la titularidad del inmueble.
“Muchas cosas se pueden revertir en la Justicia”
Al hacer un balance de los años que llevó el conflicto, Moreno señaló la particular situación de vulnerabilidad en la que, según su relato, quedaron sus familiares.
“La malicia con la cual han actuado con esta estrategia logró dejar en la calle a la madre de 93 años y al hermano más chico, que padece esquizofrenia desde chico”, manifestó.
El abogado reconoció que el proceso fue complejo y que implicó varios años de actuaciones judiciales, pero destacó el resultado obtenido a partir de las distintas acciones iniciadas.
“Fue una situación muy difícil, todo lo que pasamos en estos años. Quiero que se sepa que muchas cosas se pueden revertir en la Justicia con mucho esfuerzo, pero que se puede lograr”, concluyó.