
La internación del papa León XIV para someterse a estudios y una posible intervención por un nódulo pulmonar volvió a poner el foco en este tipo de lesiones, que pueden tener distintos orígenes y requieren una evaluación médica individualizada. El neumonólogo Carlos Stolzing explicó cómo se estudian, qué alternativas existen para tratarlas y cuáles son los cuidados que deben tenerse en cuenta después de una cirugía, especialmente ante la posibilidad de realizar viajes en avión.
“Hablar de un nódulo es hablar de una lesión que puede ser una cosa benigna o puede ir hasta cáncer o algo maligno. Es muy amplio”, señaló el especialista al referirse a la situación del pontífice.
Stolzing aclaró que encontrar un nódulo en el pulmón no significa necesariamente que se trate de un tumor maligno. Para definir los pasos a seguir, los médicos deben analizar tanto las características de la lesión como los antecedentes de la persona.
Entre los factores que se evalúan se encuentran el tamaño, la forma, la localización y la composición del nódulo, además de los antecedentes de tabaquismo y otros posibles factores de riesgo. También se determina si presenta características sólidas, subsólidas o calcificadas, entre otros aspectos.
El especialista explicó que el tamaño es uno de los elementos importantes para orientar el diagnóstico. En términos generales, se considera nódulo pulmonar a una lesión de hasta 30 milímetros, mientras que las de mayor tamaño se clasifican como masas pulmonares.
A partir de esa evaluación, el equipo médico puede optar por distintos procedimientos. “Uno puede tomar varios caminos, depende de los antecedentes y las características del nódulo”, sostuvo Stolzing. Entre las alternativas mencionó nuevos estudios tomográficos, tomografías con contraste, un PET —tomografía por emisión de positrones—, una biopsia o directamente una intervención quirúrgica.
El neumonólogo remarcó que no todos los casos requieren una operación inmediata. Algunas lesiones con características benignas pueden controlarse durante meses o años mediante estudios periódicos. Si se detectan cambios, los profesionales pueden modificar la conducta.
En cambio, cuando existe sospecha de malignidad, la evaluación debe avanzar para determinar el diagnóstico y el tratamiento más adecuado. “Si es algo chiquito, localizado, hay que cuidarlo ya, porque existe la posibilidad de que sea maligno”, explicó, aunque aclaró que la urgencia depende de cada caso y de la valoración de los médicos tratantes.
Cómo es la cirugía y qué factores influyen en la recuperación
En relación con el tratamiento quirúrgico, Stolzing indicó que actualmente muchas intervenciones pulmonares se realizan mediante toracoscopia, una técnica mínimamente invasiva que permite trabajar dentro del tórax a través de pequeñas incisiones, con una cámara e instrumental especializado.
Según detalló, durante el procedimiento se puede retirar el segmento del pulmón afectado, un lóbulo completo o, si la situación lo requiere, una porción mayor del órgano. La extensión de la intervención depende de los hallazgos y de las características de la lesión.
El tipo de cirugía también influye en la recuperación posterior. El especialista señaló que no es lo mismo una intervención por toracoscopia que una cirugía abierta, y que el estado general del paciente es otro factor determinante.
“Hay postoperatorios que son más cortos y más largos. También depende del estado del paciente”, explicó. En ese sentido, indicó que la recuperación de una persona de 40 años con buena condición física puede ser diferente de la de un adulto mayor.
Por eso, sostuvo que los plazos no son iguales para todos y que las recomendaciones deben definirse de acuerdo con la evolución clínica y el tipo de intervención realizada.
Por qué se recomienda esperar antes de viajar en avión
Uno de los interrogantes que surgieron en torno a la salud del Papa es si podría viajar a Sudamérica después de la operación, en caso de que se concrete, y cumplir con los compromisos previstos.
Sobre este punto, Stolzing fue cauteloso y advirtió que una cirugía pulmonar requiere un período de recuperación antes de abordar un avión. “Mínimo, después de una cirugía toracoscópica, una semana o dos semanas; tendré que ver cómo evoluciona. No puede subirse a un avión de inmediato”, señaló inicialmente.
Luego, al referirse específicamente a un paciente de edad avanzada, remarcó que aconsejaría permanecer en el lugar durante al menos dos semanas antes de evaluar un desplazamiento. También mencionó que, en determinados casos, la espera podría extenderse hasta cuatro semanas.
El especialista explicó que durante un vuelo pueden influir los cambios de presión, incluso dentro de una cabina presurizada, además de la necesidad de comprobar que el paciente tenga una oxigenación adecuada. Por esos motivos, consideró que no se trata de una decisión sencilla, especialmente si la persona debe realizar varios vuelos de larga distancia.
En el caso del pontífice, Stolzing aclaró que los tiempos dependerán de la evolución después de la intervención y de las indicaciones del equipo médico que lo atiende. “Después de que se opera, obviamente que se tiene que quedar en el lugar y menos volar. Yo creo que dos semanas tiene que quedarse”, afirmó.
Una lesión que puede tener distintos orígenes
El neumonólogo también destacó que los nódulos pulmonares son hallazgos frecuentes en la práctica médica y que pueden responder a causas muy diferentes.
“Todos los días. Lamentablemente para nosotros tenemos que decir que es una cosa de todos los días”, expresó al ser consultado sobre la frecuencia con la que aparecen estas lesiones.
Entre los posibles orígenes mencionó el tabaquismo, uno de los principales factores de riesgo para el cáncer de pulmón. También explicó que el órgano puede verse afectado por metástasis de tumores originados en otras partes del cuerpo.
Además, algunas infecciones pueden dejar cicatrices que presentan una apariencia similar a la de un nódulo. En esos casos, los estudios permiten determinar si se trata de una lesión verdadera o de una alteración que la imita.
Por eso, Stolzing insistió en que el diagnóstico requiere una evaluación integral. La palabra nódulo, explicó, abarca un amplio abanico de posibilidades, desde lesiones benignas que solo necesitan seguimiento hasta cuadros que requieren una intervención rápida.
En el caso del papa León XIV, el neumonólogo evitó anticipar un diagnóstico o un plazo definitivo para retomar los viajes. La decisión dependerá de los resultados de los estudios, del procedimiento que eventualmente se realice y de la evolución posterior, aspectos que deberá evaluar el equipo médico responsable de su atención.