
Alberto Ades, el nuevo economista preferido de Javier Milei, publicó una corrección al plan económico de Luis «Toto» Caputo, en medio de las versiones sobre tensiones entre el ministro de Economía y el ala política del gobierno que lidera Karina Milei, preocupada por el impacto de la recesión en las elecciones del año próximo.
Como anticipó LPO, Caputo quedó descolocado con la irrupción de Ades en la reunión de gabinete del lunes, al punto que adujo un inexistente malestar, para evitarse el trago amargo de tener que escuchar un sermón de todo lo que no funciona de su plan económico, por parte de un economista que Milei admira y promociona.
Este jueves, en medio d elas versiones que lo señala como posible reemplazante de Caputo, Ades publicó un extenso posteo en X, en el que presentó su visión sobre los ajustes que requiere el actual programa económico.
Como en los comunicados del FMI, luego de largas alabanzas a Caputo y Bausili por la transformación realizada. introdujo sus correcciones al plan. El ex Harvard sugirió que la política monetaria es muy restrictiva, confirmando sus declaraciones mediáticas sobre el atraso del tipo de cambio, un dato de la realidad que golpea a sectores muy mano de obra intensivos como la industrial, la construcción y el turismo.
«Sin abandonar los objetivos de inflación, ¿hay margen para una calibración que alivie las condiciones financieras, facilite la inversión y permita que empresas potencialmente viables atraviesen la transición?», propuso. «¿O los riesgos para la desinflación y la estabilidad cambiaria siguen siendo demasiado grandes?», se preguntó Ades.
«Detrás de cada empresa que cierra hay trabajadores, familias e historias que merecen nuestra atención», dijo. Luego lanzó una serie de objeciones de manera sutil. «Quizás haya espacio para seguir avanzando en la eliminación de trabas regulatorias como lo hace el ministro Sturzenegger, la reducción de distorsiones tributarias sin pérdida de recaudación, la mejora de las condiciones de competencia, la movilidad laboral, la logística y el acceso al financiamiento privado», dijo Ades, en un elogio al enemigo interno de Toto.
Pero incluso se permitió avanzar en un terreno delicadísimo para Caputo, la posibilidad de una devaluación que reduzca el atraso cambiario lógico que produce una economía con una inflación anual en el orden el 30% y el dólar pisado. «¿Ayudaría un tipo de cambio real más alto? Una depreciación real podría aliviar la presión sobre sectores que enfrentan una mayor competencia externa, favorecer al turismo receptivo y, por algunos canales, a actividades como la construcción», argumentó Ades.
Apenas una semana atrás, en una conferencia organizada por El Cronista, Caputo afirmó: «Los que piden una devaluación son unas momias y miserables que piensan en sí mismos y quieren una Argentina pobre».
No parece casual que algunas de las recomendaciones de Ades coincidan con pedidos del FMI, como una devaluación del peso. En la misma sintonía que el economista de Harvard aparece Sturzenegger, que suele ser mucho más receptivo a las recetas del organismo que Caputo.
Pero admás, las sugerencias de Ades que, como explicó LPO en el Podcast Bastardos A Sangre Fría, está en carrera para ser ministro de Economía, coinciden con los pedidos de Karina Milei para aflojar el programa de ajuste en la entrada del año electoral.
El propio Caputo no se anima a plantearle ese escenario al presidente y por eso quedó en una posición incómoda cuando Ades, que no pertenece al gobierno pero estaría interesado en sumarse, hace críticas públicas al programa. «Ojalá podamos acompañar este esfuerzo, desde nuestras diferencias, con más ideas, más propuestas y la humildad de reconocer que ninguno de nosotros tiene el monopolio de las buenas respuestas», concluyó Ades.