“Estamos al borde de un cambio irreversible”: la ONU reclamó que los gobiernos regulen la Inteligencia Artificial

“Estamos al borde de un cambio irreversible”: la ONU reclamó que los gobiernos regulen la Inteligencia Artificial
El alto comisionado de las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos, Volker Türk, lanzó hoy una fuerte advertencia sobre el avance acelerado de la inteligencia artificial y aseguró que “todos los derechos humanos están en riesgo”, incluidos los derechos a la vida, la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad.
“Estamos al borde de un cambio irreversible, que nos afecta no solo a nosotros, sino también a las generaciones futuras de la humanidad”, afirmó el funcionario austríaco en un comunicado en el que reclamó una “acción urgente” de los Estados y las empresas para regular los sistemas más avanzados.
Türk sostuvo que la carrera para desarrollar modelos cada vez más potentes representa “un salto cualitativo hacia mayores riesgos existenciales para todos los aspectos de nuestras vidas”. En particular, manifestó su preocupación por la denominada IA agéntica, capaz de completar tareas complejas y tomar decisiones con un grado creciente de autonomía.
Según explicó, las fallas de estos sistemas podrían paralizar servicios esenciales, interrumpir las comunicaciones, desestabilizar infraestructuras críticas y afectar el funcionamiento de las instituciones democráticas.
“Poblaciones enteras podrían quedar sin acceso a agua, calefacción o servicios financieros”, alertó el alto comisionado. También sostuvo que la inteligencia artificial ya está acelerando el ritmo de los conflictos armados, ampliando su alcance y debilitando las barreras de seguridad destinadas a impedir el uso de armas de destrucción masiva.
Ante este escenario, Türk instó a los gobiernos y las compañías tecnológicas a alcanzar acuerdos en ámbitos multilaterales. El objetivo, indicó, debe ser establecer una gobernanza internacional de la inteligencia artificial basada en el derecho internacional y la protección de los derechos humanos.
“Ningún país puede gobernar esta tecnología por sí solo, ninguna empresa debería poder decidir por sí sola qué riesgos debe aceptar el mundo y ninguna persona debería verse obligada a renunciar a sus derechos humanos a cambio de promesas de progreso tecnológico”, planteó.
La advertencia apunta especialmente a la concentración de las decisiones en un reducido grupo de compañías privadas que compiten por desarrollar los modelos más capaces. Esa carrera, según los especialistas, puede incentivar el lanzamiento de sistemas sin que existan mecanismos suficientes para comprender su funcionamiento, evaluar sus riesgos o mantenerlos bajo control.
Türk no pidió detener por completo la innovación, pero sí establecer límites, controles independientes y acuerdos internacionales antes de que las capacidades de la inteligencia artificial superen las herramientas disponibles para supervisarla.