El gobierno de Javier Milei dio un paso más en el ingreso de capitales privados al fútbol argentino, al autorizar la transformación de los clubes en Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) y permitir el ingreso de asociaciones civiles y fundaciones como accionistas.
Así, el Gobierno está cada vez más cerca de hacer efectivo un viejo anhelo de Mauricio Macri: la llegada de las SAD al deporte más popular de la Argentina. Si bien insisten con que será opcional, el mega DNU 70/23 establece el plazo de un año para que la AFA y los clubes incorporen obligatoriamente las SAD a sus estatutos.
En el nuevo decreto, definieron que los «asociados a las asociaciones civiles» serán «quienes participen en la asamblea extraordinaria de la asociación que considere la decisión de transformar a la entidad en sociedad anónima o resuelva ser socia de sociedades anónimas».
Además, en el artículo segundo especificaron que, pese a que aún no se hayan adaptado los estatutos o códigos internos de las asociaciones, federaciones y confederaciones deportivas, estas no podrán «impedir, dificultar, privar o menoscabar cualquier derecho a una organización deportiva, incluyendo su derecho de afiliación a una confederación, federación, asociación, liga o unión, con fundamento en su forma jurídica, originaria o derivada».
En el mismo sentido, aclaró que todos los clubes y asociaciones «tendrán derecho a mantener su participación en toda competición en la que intervinieran bajo su estructura jurídica anterior y en las mismas condiciones que se encontraban con anterioridad a la modificación producida».