
Pocas expresiones del lenguaje tributario resultan tan engañosas como «saldo a favor». Suena a algo positivo. Pero el dinero no está reservado en ningún lado: ya salió de la empresa.

Pocas expresiones del lenguaje tributario resultan tan engañosas como «saldo a favor». Suena a algo positivo. Pero el dinero no está reservado en ningún lado: ya salió de la empresa.