
Finalmente, el cardenal Dominique Mamberti salió al balcón y dio a conocer el nombre del nuevo Papa. Tras la muerte del argentino, el elegido es, nuevamente, del continente americano. Esta vez, del Norte, porque es estadounidense. Se trata de Robert Francis Prevost, quien ya sonaba con fuerza previo al Cónclave y fue elegido. Eligió el nombre de León XIV.
El mismo nación en el 1955 en Chicago y vivió más de 18 años en Perú, donde fue obispo. En su infancia fue criado en una familia católica de raíces obreras.
Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en su juventud, impulsado por una vocación misionera que se consolidó con sus estudios de filosofía y teología en la Catholic Theological Union y posteriormente en Roma, donde se doctoró en Derecho Canónico.
Fue ordenado sacerdote en 1982, y pronto comenzó una trayectoria que lo llevaría fuera de Estados Unidos, alejándolo del confort del ámbito académico para ponerse al servicio de las periferias.
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