
El fallecimiento de Melani Ayelén Carranza, una joven sanjuanina de 24 años que estaba embarazada, generó conmoción y fuertes cuestionamientos hacia el sistema de salud público. La mujer murió el domingo en el Hospital Guillermo Rawson, tras haber sido asistida en al menos cuatro oportunidades por síntomas que, según su familia, nunca fueron atendidos con la gravedad necesaria.
Este lunes, desde la Morgue Judicial informaron los resultados preliminares de la autopsia. Según detalló Ignacio Domínguez, ayudante fiscal de la UFI de Delitos Especiales, Carranza falleció como consecuencia de un «shock cardiogénico e hipovolémico», lo que significa que su corazón dejó de responder eficazmente tras una pérdida crítica de volumen sanguíneo.
Melani había sido atendida por primera vez el 7 de mayo, cuando se le detectó la ausencia de latido fetal. Al día siguiente recibió una medicación para inducir la expulsión del embrión de forma ambulatoria. Desde entonces, su estado se deterioró rápidamente: fiebre, vómitos, convulsiones y mareos la llevaron a regresar en múltiples ocasiones al hospital, donde, según sus familiares, fue atendida pero nunca internada.
La última vez que ingresó al Rawson fue durante la madrugada del domingo, ya inconsciente. Allí fue derivada a terapia intensiva, donde finalmente se constató su muerte cerebral. El deceso fue confirmado a las 17:00.
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