
El polvo de ladrillo del torneo de Ruan, en Francia, no fue lo único que generó ardor en la cancha. Durante el partido entre la británica Harriet Dart (62° del ranking) y la local Lois Boisson (303°), un inusual reclamo se robó toda la atención: el olor corporal.
Fue en uno de los cambios de lado, con Dart claramente frustrada por su rendimiento (caía 6-0 y 3-0), cuando la tenista británica aprovechó el paso de Boisson frente a su silla para hacer un pedido al árbitro que pocos escucharon venir: «¿Puede decirle que se ponga desodorante? Huele muy mal».
La frase, captada por los micrófonos, detonó una tormenta en redes incluso antes de que terminara el partido (que Boisson cerró 6-0 y 6-3).
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