Por qué los Papas cambian de nombre al asumir el pontificado

Por qué los Papas cambian de nombre al asumir el pontificado

Cuando un nuevo Papa es elegido para liderar la Iglesia Católica, una de las primeras decisiones que toma es la adopción de un nuevo nombre. Se trata de una práctica con un profundo valor espiritual y simbólico que, aunque hoy parece inseparable del cargo, no siempre fue la norma.

Esta tradición comenzó en el año 533, cuando Mercurio, al ser elegido Papa, consideró inapropiado conservar su nombre de origen pagano. En su lugar, decidió llamarse Juan II, en honor a Juan I, un mártir venerado por los cristianos. Desde entonces, la costumbre de cambiar de nombre al asumir el pontificado se fue afianzando.

El ritual se repite en cada elección. Una vez designado el nuevo Sumo Pontífice, se le formula la pregunta en latín: «¿Quomodo vis vocari? » (¿Cómo quiere que lo llamen?). La respuesta queda enteramente en manos del Papa, quien elige un nombre que suele estar ligado a un santo, un mentor, un familiar o incluso a un Papa anterior que admire.

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