
En cualquier entorno —familiar, laboral o social— es común encontrar a personas que parecen no tener pausa al hablar. La psicóloga Olga Albaladejo, autora de *Cuentos del Bienestar*, explica que esta conducta muchas veces trasciende la personalidad y responde a estrategias inconscientes para manejar emociones complejas.
«Hablar sin parar puede ser una forma de regular las emociones o protegerse frente a lo que no se sabe gestionar», asegura la especialista.
Uno de los factores más comunes detrás de este comportamiento es la ansiedad. Quienes tienden a hablar continuamente pueden hacerlo por nerviosismo, con la necesidad de llenar espacios vacíos en la conversación o evitar silencios incómodos. «Al sentirse nerviosas, hablan sin filtro solo por decir algo», detalla Albaladejo.
Otro motivo es el uso del habla como una herramienta para evitar conectar con emociones incómodas. El constante flujo de palabras puede funcionar como un escudo para no enfrentar sentimientos internos o bloquear al interlocutor.
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