
El magnate dueño de Tesla, Elon Musk, tiró el anticipo sin anestesia que conmocionó al mundo pero no a Argentina, por estar relegada en la carrera tecnológica global: el conocimiento humano acumulado para entrenar a la inteligencia artificial está agotado, sentenció.
Es porque la velocidad con la que avanza la tecnología superó al ritmo de creación de información, y se viene un inevitable reemplazo.
Si invertir como mínimo 8.700 dólares en una PC cuántica constituía un salto casi insalvable para ponerse a tiro de la tendencia, ahora la cola del barrilete se alejó aún más.
Es un dolor de cabeza para los que están jugados en esta nueva era de la generalización de IA.
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