Nicolás Carvajal, del arco a dirigir desde el banco
El Mundialito de Trinidad tiene esa magia que no se apaga con el paso del tiempo. Para Nicolás Carvajal no es solo un torneo: es una parte de su historia. A los 21 años, estudiante de tercer año del Profesorado de Educación Física en la Universidad Católica de Cuyo, vuelve a transitar una experiencia que marcó su infancia y adolescencia, aunque ahora lo hace desde un rol distinto, cargado de responsabilidad y emociones nuevas.
Nacido en el Barrio Agua Negra, en Chimbas, Nicolás empezó a jugar al fútbol a los 8 años y rápidamente encontró en el Mundialito un escenario especial. Durante seis años consecutivos fue protagonista del certamen organizado por Atlético Trinidad, defendiendo el arco de distintos equipos y viviendo cada edición con la ilusión intacta. Incluso, llegó a consagrarse campeón de la Copa de Oro con Santo Futbolero, en una etapa donde el fútbol era pura amistad y disfrute.
«Yo tuve la suerte de vivirlo como arquero de varios equipos. Como San Martín no jugaba este torneo, armábamos equipos para participar», recuerda. «A veces nos iba bien, otras no tanto, pero me acuerdo cuando salimos campeones con Santo Futbolero: éramos todos amigos, a veces llegábamos con lo justo a los partidos, pero lo disfrutábamos tanto».
Arquero por naturaleza, Nicolás sigue bajo los tres palos en la actualidad, defendiendo los colores de Mineros. El año pasado debutó en Primera División frente a Aberastain, luego alternó como suplente en Primera y titular en Cuarta, sumando experiencia y rodaje en el fútbol grande.
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