Micaela Lobato y una idea simple que busca regalarle sonrisas a quienes más lo necesitan
En tiempos donde muchas veces lo urgente tapa lo importante, hay gestos que logran abrirse paso y recordar de qué se trata todo. La historia de Micaela Lobato es una de esas que nacen desde lo más simple, pero que tienen un impacto enorme.
Detrás de un food truck de panchos y de la presencia en eventos, hay algo mucho más profundo que un emprendimiento. Hay una decisión. La de transformar lo cotidiano en una herramienta para llegar a quienes más lo necesitan.
La idea no surgió de la nada. Tiene raíz, tiene historia. Micaela tomó el espíritu solidario de su padre, Francisco Lobato, y lo convirtió en acción. «Cuando se lo propuse, ni lo dudó», cuenta. Y a partir de ahí, junto a su esposo Pedro Rios, empezó a tomar forma algo mucho más grande que un proyecto.
El objetivo es claro: llegar a chicos que viven en contextos muy difíciles y que muchas veces no tienen la posibilidad de celebrar un cumpleaños como cualquier otro niño. Donde falta lo básico, un festejo parece un lujo. Y es ahí donde esta familia quiere estar.
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