
Cristian Espejo es trabajador textil en la empresa Vicunha desde hace 14 años. Padre de familia, sostén del hogar y afiliado a la obra social OSPIT (Obra Social del Personal de la Industria Textil) desde el primer día que ingresó al gremio. Hoy atraviesa una verdadera pesadilla, que arrastra desde el pasado 1 de mayo, cuando sufrió un grave accidente fuera de la empresa, mientras realizaba un trabajo extra para llegar a fin de mes. El resultado fue una fractura expuesta de tibia, que requiere una cirugía urgente.
Lo insólito y doloroso es que, pese a tener cobertura médica y a estar al día, la obra social no le autoriza la operación, ni los clavos necesarios, ni los materiales quirúrgicos. «Hace más de un mes que estoy esperando. Desde Buenos Aires me dicen que está autorizado, pero en San Juan nadie responde. No tengo nada, ni siquiera un papel», contó entre lágrimas a TELESOL DIARIO.
Cristian fue atendido inicialmente en la clínica Mercedario, pero allí no pueden intervenirlo si no tienen la autorización de la obra social. Y en el Hospital Guillermo Rawson le negaron atención por estar afiliado a OSPIT. Así, quedó atrapado entre la burocracia y la urgencia médica.
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