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La historia de Wanda Lucero es una de esas que interpelan de frente. Su presente está atravesado por una situación de salud crítica: padece obesidad mórbida y su peso ronda los 200 kilos, una condición que limita casi por completo su movilidad y le impide llevar una vida cotidiana normal.
Cada traslado se vuelve un desafío. Actualmente, necesita asistencia para poder llegar desde su casa, en el barrio Cuyo (La Bebida, Rivadavia), hasta el Centro de Salud Barassi, donde sigue su tratamiento, contó en la Mil20.
Sin esa ayuda, continuar con los controles médicos se vuelve cada vez más difícil.
Pero el problema no es solo físico. Su estado de salud le impide trabajar, lo que la deja en una situación social muy delicada. Sin ingresos y con múltiples necesidades, Wanda enfrenta sus días dependiendo de la ayuda de otros.
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