El lateral tuvo su bautismo en la red en el Xeneize de la forma más extraña: quedó casi de nueve, mano a mano con el arquero y definió de zurda. Así, fue clave para la clasificación a las semifinales.
El lateral tuvo su bautismo en la red en el Xeneize de la forma más extraña: quedó casi de nueve, mano a mano con el arquero y definió de zurda. Así, fue clave para la clasificación a las semifinales.